martes, agosto 01, 2017

Temas fundamentales de Constelaciones Familiares - octubre 017




Este taller fue creado y dictado por primera vez en 2010 en Caracas, Venezuela. Fue una experiencia muy conmovedora. La recuerdo con mucho afecto 

Tuve la oportunidad de dictarlo de nuevo en 2014, recién instalada en Buenos Aires, gracias a la gentileza de la escuela en la que me formé en Gestalt, el CGSI.

Ahora, en octubre de 2017 lo vuelvo a poner a disposición de todos aquellos que deseen asistir. Es un espacio especial, porque es una clase magistral sin serlo, un taller de constelaciones no tradicional, un espacio de aprendizaje y conocimiento. 

Es solo para 10 personas. Todos trabajaremos y aprenderemos. Todos participaremos. Todos haremos preguntas y obtendremos respuestas.

Si estás en Buenos Aires, te invito a participar! 

Fecha: Sábado, 7 de octubre de 2017.
Horario: de 10 a 18 ha.
Lugar: sede de Tiempo Vivo. Barrio de Caballito. CABA.

Más información:
WhatsApp: 15-69420818
Mail: raizaramirez@gmail.com

Nos vemos el 7 de octubre!

jueves, julio 13, 2017

La fuerza de los ancestros


Les comparto otro caso reciente trabajado con Constelaciones Familiares.

EL TEMA
Una mujer crea una empresa. Es la dueña y voz principal de la compañía.
Todo iba bien hasta que algunos profesionales que se unieron a esta iniciativa comenzaron a enfrentarse a la mujer, logrando no solo desestabilizar a la dueña sino también a la empresa como tal.
Las cosas empezaron a ir mal en la empresa, tanto que la dueña decide retirarse y comenzar de cero un nuevo proyecto.
En ese punto, es cuando decide constelar.

HISTORIA FAMILIAR
Más allá de la empresa, en la historia familiar de esta mujer había un detalle muy importante: sus padres judíos habían tenido que huir de Europa durante la segunda guerra mundial, perseguidos por los alemanes.

PREGUNTA
Qué resonaba como repetición entre su historia y la historia de sus padres? Se plantea la hipótesis del fuerte vínculo entre perseguidos y perseguidores, entre víctimas y victimarios.

COMENTARIO
Debo confesar como consteladora, que siempre me ha sorprendido el nexo relevante entre las víctimas y sus victimarios. Es incluso, he visto cómo a veces la carga emocional más pesada la lleva el victimario, quien sólo tiene paz cuando puede encontrarse con su víctima y ser incluido, a pesar de su destino.

EL TRABAJO
Se armaron dos representaciones en paralelo. Una, para la mujer y su empresa nueva. Y otra, para sus víctimas y victimarios ancestrales.
En un primer movimiento, la mujer no lograba ver o acercarse a la empresa. Su mirada y cuerpo se dirigían hacia las víctimas ancestrales.
Su representante decía tener mucha energía, pero aparecía como una energía sin dirección precisa.
Pasamos a trabajar con la dupla de víctima/victimario.
Los victimarios estaban acostados en el piso. Las víctimas de pie, mirando a sus perpetradores. Y este par encontró paz cuando pudieron acostarse uno al lado del otro. Juntos, en el piso. Conectados.
Trabajamos en su reconocimiento mutuo, su integración como par, en su pertenencia y especialmente, en que pudieran decirle a la mujer que ella no tenía nada que ver con esa historia y que no tenía que cargar con ella.
Después de esta resolución, la mujer no solo pudo mirar a la empresa nueva con tranquilidad, sino que logró colocarse delante de sus ancestros y tomar de ellos la fuerza para este nuevo emprendimiento.
También se mostró más tranquila en cuanto a su energía. Con energía y paz al mismo tiempo.
La paciente decía al final, que sentía como si los ancestros la hubieran pateado suavemente para que avanzara a lo nuevo. Lo que suelo llamar "la patadita amorosa" que dan los que vinieron antes para ayudarnos a hacer nuestra propia historia.


Texto: Raiza Ramírez

domingo, julio 09, 2017

La mujer que cedió su prosperidad


La mujer que cedió su prosperidad

Si bien nunca ha tenido graves problemas con el dinero, ella pasaba por una mala temporada. Y ella quería saber a qué se debía ese mal momento y cómo solventarlo.

Es profesional. Ama lo que hace. Es buena en lo que hace.

Entonces decidió constelar.

Para sorpresa de ella, de la representante de la constelación y de la propia consteladora, cuando LA PROSPERIDAD se paró en frente a la mujer dijo sentir vergüenza, se quería retirar y sentía que se merecía "algo malo por haber actuado mal". La representante de la mujer no lograba mirar a esta prosperidad llena de vergüenza.

Lo que llamó la atención de la consteladora fue un detalle técnico: es muy particular, por no decir, raro, que un elemento como la PROSPERIDAD tuviera esos sentimientos, sensaciones y deseos. Los elementos de este estilo suelen entrar a una constelación sin cargar emocionales, vacíos y disponibles para las personas del sistema.


Separar la prosperidad de aquello que no le pertenece.

El siguiente paso fue dividir a la prosperidad en dos partes: uno, la prosperidad disponible; y dos, y "eso" que tomaba la prosperidad de esta mujer y asumía la vergüenza como emoción.

La prosperidad quedó disponible, mirando a la mujer que trabajaba su tema de dinero. 

Y este representante que decía sentir que se merecía "algo malo", necesitaba estar al lado de la prosperidad. Algo le faltaba, no estaba completo. 

Siguiente paso técnico. La consteladora, une a este representante con "eso que lo completa o que le hace falta" y que había quedado excluido de la mirada de esta paciente. 

Pudieron encontrarse como la llave y la cerradura. El representante que sentía vergüenza y el nuevo representante que venía a completar la imagen interna. Éste ultimo, apareció y le dijo a la representante de la paciente: "Yo pertenezco. Es importante que me des mi lugar. Yo tengo un lugar". Y el representante que sentía vergüenza, lo pudo mirar y decirle: "Hola, es todo un hallazgo encotrarte". 


El final

Tras ese encuentro de dos que se completaron, tanto la prosperidad como la mujer, tuvieron una oportunidad para mirarse. Para reencontrarse. La mujer entendió que había cedido por entero a su prosperidad para que acompañara a esta parte de su sistema que sentía que no se merecía algo bueno. También entendió que ceder su prosperidad implica un precio MUY ALTO para ella y que no le hace bien al sistema, pues no soluciona la sensación de vergüenza, el mal sabor, la soledad y la percepción de no merecer algo bueno.

La mujer pudo mirar a su prosperidad. Pudo mirar a ese excluido e integrarlo al sistema. Pudo decirle a esa parte del sistema que lo había hecho con mucho amor, pero que era hora de retomar su prosperidad y hacer lo propio. Pudo sentir amor y dolor al mismo tiempo en su alma. Pudo honrar esa dupla en su sistema. Y pudo reconectarse con su fuerza poderosa de vida.

Autor del texto: Raiza Ramírez. Basado en una constelación realizada en el mes de junio en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

sábado, febrero 04, 2017

Los excluidos




Los excluidos son de los personajes más relevantes de las historias de familia. Son relevantes por el impacto emocional que tuvieron y tienen. Y por el posible impacto que puedan tener en generaciones posteriores. 

Quién excluye a los excluidos? 

Normalmente, quien excluye es quien recibe el impacto emocional de este personaje. Por ejemplo, un hombre excluye al asesino de su padre por el dolor que le generó. Puede creer que al excluirlo también quitará el pesar de su corazón, pero no sabe que este asesino ya forma parte de su sistema por haberlo impactado de manera irreversible. 

Los excluidos suelen estar vinculados al dolor. Asesinos, personas fallecidas de manera dolorosa, abortos, niños fallecidos, madres que mueren en el parto, personas con enfermedades mentales, adictos, violadores, ladrones, en resumen: seres humanos con destinos pesados o difíciles. 

Lo que suele ser complicado es ver al excluido con ojos de honra. Asentir a su destino. Dejar de señalarlo y decir que SI a lo que fue. Por ello, lo "menos doloroso" es hacerlo a un lado y hacer que no pasó lo que pasó. 

Y luego que se excluye, qué pasa? 

Quien excluye al dolor de su vida o a quien le generó ese dolor en su vida, puede sentir paz. Una paz que es personal y temporal. Su yo está "a salvo", pero el dolor no desaparece porque no dejamos de mirar, el dolor no desaparece del sistema al excluirlo. Es una ilusión. 

Las consecuencias se ven más tarde. Cuando alguien, por amor a su sistema, por balance y por cumplir la máxima que indica que el sistema no acepta espacios vacíos, trae de vuelta a este excluido de alguna manera. 

Puede ser viviendo un destino similar al de esta persona excluida, a la par de su propio destino. Puede ser encontrando a una pareja que se parezca en cualidades y acciones a este excluido. Puede ser repitiendo los hechos tal y como sucedieron en el pasado. 

No es azar. No es casualidad. Es el sistema buscando equilibrarse, buscando su balance, buscando integrar a quien fue expulsado del clan y que de cualquier manera, tiene un lugar (su lugar) en el mismo. 



Cuál es la solución?

La respuesta es simple: INCLUIR. Honrar. Dar lugar. Entregar el destino a quien corresponda y quedarme solo con mi propio destino. Decir que SI a lo que fue que ya no podemos cambiar. 

Hace poco trabajé en un caso en el que la paciente o cliente solo sentía paz cuando miraba al excluido de la familia. Cuando no lo miraba, no tenía balance ni equilibrio. Qué acto de amor más grande!, pensé yo. Esta persona es capaz de ponerse en riesgo con tal de incluir a este personaje. 

Pudimos ordenarlo. Para bien del cliente, del excluido y del sistema. Al dejar al exluido con su destino, al reconocerlo en su historia (aunque sea dolorosa), al pedirle que mire con bien a quien lo haga diferente, al darle su lugar, el sistema empieza a balancearse y la persona comienza a poder mirar hacia su futuro, un futuro propio. 

Gracias a todos los exluidos que tantas lecciones hermosas pueden darnos. Gracias a los que pueden mirarlos, pues con su mirada logran balance para sí mismos y para su familia. 


Autor del texto: Raiza Ramirez

sábado, septiembre 03, 2016

Bebé Gestalt



Soy periodista, Coach ontológico, Consteladora familiar, esposa, Gestaltista. No en ese orden, ni en tiempo, ni en relevancia. Y en el presente, por sobre todas las cosas soy MAMÁ. Ese es mi "cargo premium" del momento y el que estoy ejerciendo con más amor, orgullo y felicidad. 

Tengo una bebé hermosa de casi 10 meses. Una niña fabricaba con ingredientes venezolanos y gestada y nacida en tierras argentinas. Se llama Elizabeth y desde que se instaló en mí, comenzó a darme grandes lecciones. (Calculo que faltan un montón) 

Mi embarazo, de 8 meses, fue idílico. Maravilloso. Sin quejas. Físicamente me sentí muy bien. Emocionalmente me sentía despierta, alerta y fuerte. Y en un plano más profundo, sentí una apertura y una conexión conmigo y con el otro que fue nueva y maravillosa. Esa conexión ha seguido activa y presente. 

Elizabeth nació prematura. De 36 semanas. Yo sabía que ella iba a llegar antes. Simplemente lo sabía. Desde que decidió llegar hasta el momento que me la vi aparecer por mi vientre, pasaron apenas tres horas. En 180 minutos pasé de estar muy embarazada a tener una bebé entre mis brazos. 

Ya han pasado 9 meses (vamos camino al 10) desde que nos encontramos piel a piel la primera vez. Y ha sido un tiempo variado en experiencias y emociones. A veces más arriba, a veces más abajo. A veces con dudas. A veces con miedos. A veces (muchas veces) con alegría y ternura. Cuando llegué a la casa luego de que nos dieran el alta en la clínica me dije: "Esto es para siempre. Para siempre mientras dure. Y es para siempre". La frase salió con amor y un susto profundo. 

Desde el principio de nuestros días de madre e hija, me he fijado mucho en Elizabeth. Sus maneras. Sus miradas. Su forma de respirar. Cómo llora. Sus sonrisas. Sus posturas. Sus caritas y sus formas. Y si bien ha cambiado un montón, justo está en esa etapa en la que quiere ponerse de pie todo el tiempo en todas partes, hay un "no se qué" que la hace única, que la hace ella y la hace especial. Ella es ella y punto. No hay nada más que hacer o decir. 

Elizabeth es una "bebé gestáltica" 

Día a día, semana a semana, mes a mes, mi chiquita se ha convertido en mi mejor maestra de Psicoterpia Gestalt. En muchas experiencias cotidianas me conecto con Perls y su teoría de ser y estar en el mundo, me conecto con mi primera terapeuta y sus enseñanzas, con mis profesoras de Venezuela y mis maestros de Argentina. Me conecto con los que fueron mis pacientes en el pasado, con los que lo son ahora y con quienes fueron mis alumnos. Todo está resumido en este "paquetico" de 9 kilos de peso y ojos achinados. 

Elizabeth es una niña gestáltica. Cómo lo se? Simple. Mirándola, sin juicios y con curiosidad. Observándola en su estar en el mundo. 

Algunas pistas:
1. Está centrada en el su AQUÍ Y AHORA.
2. Es capaz de hacer AJUSTES CREATIVOS todas las veces que hagan falta.
3. Logra conectarse con su NECESIDAD y sostener esa FIGURA.
4.  Confía y está disponible para el CONTACTO.
5. Y al mismo tiempo, coloca LÍMITES asertivamente y te hace saber (sin manipulaciones de parte y parte) lo que sí está bien para ella y lo que no.
6. Su AUTENTICIDAD está presente en cada segundo. Lo que la hace reir, la hace reir. Lo que no, simplemente no lo hace.


Y yo, solo la puedo observar, con la boca abierta, maravillada y agradecida por contar con tan hermosa maestra.

Ahora viene mi trabajo

Ahora me toca a mí. Ya fui paciente de una terapeuta gestáltica. Ya fui estudiante de Gestalt. Ya fui aprendiz (aunque nunca se deja de serlo). Ya acompañé pacientes. Ya trabajé con personas en sus procesos de aprendizaje. Ya leí a Perls y otros autores. Ya escribí artículos sobre La Gestalt y la vida.

Ahora el reto es todo un señor reto. Ir siendo una mamá gestáltica. Y digo "ir siendo" porque es un aprendizaje diario. Una tarea constante. Un recordatorio permanente. No una obligación. Sino una posibilidad abierta.

Cómo lograr esto? Se me ocurren algunas ideas.

1. Integrando en mi ser que YO soy YO y ELLA es ELLA.
2. Diferenciando mis NECESIDADES de las de mi hija.
3. Reconociendo mis INTROYECTOS O MANDAROS para no proyectarlos sobre ella.
4. Fijándome más en lo OBVIO que en mis imaginarios.
5. Exigiéndome menos protocolo maternal y conectándome con mi ser madre más auténtico.



Lo que se viene
Dada la enriquecedora experiencia ésta de ser mamá y compartir mi día a día con una bebé gestáltica, quiero compartir la vivencia (desde la teoría y la práctica) con todos.  Voy a dictar una charla/conferencia sobre el tema. Lo quiero hacer presencial y vía web.

Pronto compartiré más detalles de lo que viene. Mientras tanto, cualquier pregunta, comentario o idea, es bienvenido. Escríbeme a raizaramirez@gmail.com




Autor del texto: Raiza Ramirez
Gestaltista. Consteladora familiar. Coach lntológico.
Periodista. Esposa y MAMÁ.

jueves, febrero 25, 2016

Venezuela y su quiebre


La búsqueda de una transparencia 3

El Coaching Ontológico habla del QUIEBRE como un aspecto fundamental de la vida de los seres humanos. Todos lo vivimos en determinado momento, todos experimentamos quiebres y cada uno puede ser de diferente tamaño, características o tocar diferentes dominios de nuestra existencia.

La noción de quiebre se puede explicar de la siguiente manera: La persona se encuentra en una transparencia 1, momento fluido, tranquilo, en el que se puede decir que tiene las cosas “bajo control”. Viene el QUIEBRE, que no es más la ruptura de esa transparencia.

El quiebre puede ser buscado o puede sucederle a la persona de manera inesperada. De cualquier manera, pase como pase, en el área que pase y con las cualidades que tenga esta transparencia rota, el organismo se moviliza, puede que no comprenda lo que le sucede o que, simplemente, necesite un tiempo para procesar esto de salir de la transparencia a un sitio desconocido para él.

Desde que ocurre el QUIEBRE, debe pasar un tiempo hasta llegar a lo que se denomina la transparencia 2, un segundo punto fluido, de tranquilidad, en donde todo puede parecer estar de nuevo “bajo control”. La transparencia 2 se mantendrá en vigencia hasta que se experimente un nuevo quiebre.

Así que el ser humano vive de quiebre en quiebre. Y su trabajo es reconstruir su transparencia nueva y seguir adelante.

Es MUY IMPORTANTE destacar que ninguna transparencia vuelve a ser igual a la anterior, dicho de otra manera, el quiebre cambiar la realidad tal y como la conocemos, no necesariamente hacia peor, puede que hacia mejor. Lo que sí es seguro es que la CAMBIA.

El quiebre de Venezuela HOY

Tengo una foto mental de mi país en este momento: QUIEBRE. Un quiebre importante, fundamental, transcendental. Observo a personas en ese limbo que implica el quiebre, sin saber bien dónde se encuentran y sabiendo que desearían estar en otro lugar o de otra manera.

Y cuando hablo de personas, me refiero tanto a las que se dicen opositoras, como a los que se llaman afectos al gobierno. Ciudadanos  de a pie y personas con poder. Me refiero al colectivo.  Y si bien es una generalización, es el resultado de mi ser observador con la intención de entender a mi tierra y tratar de dar un aporte a un tema tan complejo.
Veámoslo por partes.

Los afectos al gobierno. Tenían una transparencia 1 (la cuarta república) que no les gustaba y que criticaban. Uno de sus quiebres pudo estar en la intentona golpista del 4F. Y con la aparición de un nuevo líder, pudieron armar una segunda transparencia, que les resultaba mejor que la anterior.

En el tiempo, ha habido muchos más quiebres para todos. Y quizá el detalle donde se complica la historia, es que los afectos al gobierno intentan sostener una transparencia que está, por decir lo menos, resquebrajada, si no está rota por completo. Y además, parecen no tener noción de la existencia de un quiebre (un ejemplo de quiebre, el resultado de las pasadas elecciones del 6D de 2015)

Ellos, en su afán por sostener lo que pueden considerar mejor desde su punto de vista, se agarran a esa transparencia 2, rechazando la transparencia 1 y con temor a la sola idea de volver a ese viejo escenario.

Los opositores. Un poco de lo mismo. Su transparencia 1 no era mala para ellos, era sostenible y posible. Vino el quiebre y todos los quiebres posteriores. Y esta transparencia 2, no es tal transparencia para ellos. Nunca se han sentido cómodos en la nueva situación. Me atrevería decir que han vivido en la sensación de quiebre desde 1999 hasta ahora. Y su trabajo o sus energías, han estado enfocadas en volver (a como dé lugar) a la transparencia 1 (una muestra de ello: los eventos del 12 y 13 de abril y el decreto de Carmona)

Este deseo de volver a la transparencia 1 y el rechazo de la transparencia 2, no ha colaborado en la posibilidad de crear una nueva realidad.

La lucha. Entonces, la tensión extrema entre unos y otros tiene el mismo objetivo: conservar la transparencia que les conviene o que desean o que sienten les hace bien. Y ahí es donde estamos trabados como país. Porque, como explicaba antes: luego de un QUIEBRE, NUNCA se puede volver a la misma transparencia. O mejor dicho, luego de un QUIEBRE, TODO cambia.

Si la oposición intenta volver a la transparencia 1, tal y como la conoció, comete un error. Y si los seguidores del gobierno, quieren sostener una transparencia 2 que no es tal y no asumen la existencia del quiebre, cometen también un error.

¿Posibles soluciones? 

· * Que ambas partes puedan asumir la noción de QUIEBRE. Entender que el país vive un quiebre y que todos los habitantes lo sufren con él.
· * Entender que la transparencia previa al QUIEBRE, no va a volver. Y al mismo tiempo, entender que luego del QUIEBRE, hay que construir una nueva transparencia.
· * Que este es un tema colectivo que pasa por lo individual. Es decir, que si yo empiezo a mirar las cosas de una manera diferente y a actuar en coherencia con ello, es posible que mi sistema comience a cambiar también.
· * Comenzar a construir la transparencia 3. Eso es: ni el pasado que es rechazado, ni el presente que es rechazado, sino un futuro posible para ambas visiones del país.

Autor del texto: Raiza Ramírez.

Periodista, Gestaltista, Coach Ontológico y Consteladora Familiar.


Nota del autor: Lo que pretendo hacer con este texto es una metáfora para tratar de entender a mi país. Es un atrevimiento de mi parte, digamos. No es una verdad lo que proclamo, sólo es un punto de vista, a la luz de la teoría del Coaching Ontológico, que me ayuda en el intento de entender este proceso y de dar algún aporte a esta situación complicada y que nos arropa a todos los venezolanos.



lunes, febrero 22, 2016

Sobre la responsabilidad

Sobre la responsabilidad
Cómo poder responder sin quedar desprotegido



Siempre recuerdo que una profesora de Gestalt nos decía una y otra vez que la RESPONSABILIDAD significaba “la capacidad de responder” de cada individuo.
Es decir, no se trata de ser bueno o pagar las cuentas a tiempo, se trata de hacernos cargo de lo nuestro, de nuestras necesidades y de la forma de satisfacer esas necesidades, e incluso la posibilidad de frustrarnos cuando no puedo satisfacerla en ese momento.

Todos los seres humanos nacen con la posibilidad de ser responsables. Los organismos están capacitados para detectar sus necesidades y buscar los recursos para intentar satisfacerlas.

Pero, ¿Qué pasa que esa capacidad se pierde en el tiempo?

Pongamos un ejemplo. Este es un adolescente que tuvo que retirarse de un círculo social de conocidos y amigos. No lo hizo por deseo, lo hizo por una situación familiar. En ese momento, a sus 15 años, no tenía recursos suficientes para encarar el tema de frente, diciendo lo que pasaba en realidad. Tampoco tenía los recursos suficientes para “dar la espalda” a su familia y quedarse con estos amigos. Su mundo, ante esta situación, sufrió un quiebre importante: perdió un espacio importante de su vida y no pudo hacer nada para que esto no pasara.

Lo que se presenta como una interrupción del contacto o una interrupción para alcanzar la satisfacción de una necesidad, se convierte en una situación abierta para esta persona. Y el organismo, en su deseo de cerrar este ciclo abierto, puede repetir situaciones en las que esta persona fantasea sobre perderlo todo.  Entonces la forma en la que el organismo de este hombre encuentra algo de balance, es exponiéndose poco o nada, arriesgándose poco o nada en situaciones emocionales, colocándose una capa emocional para no mostrar lo que lleva por dentro.

De esta manera, está seguro que no va a “perder” lo que le pertenece ni va a pasar algún otro momento de pérdida emocional. Solo que de esta manera tampoco podrá sumar o ganar aspectos positivos a su vida.

En el ejemplo citado, ya el adolescente creció y ahora es un hombre de 35 años. Comienza a hacer terapia cuando se da cuenta lo mucho que se le dificultan los cambios en su vida.

En el paso del tiempo, se ha dado cuenta que cambiar no es solo cambiar, significa exponerse, para poder alcanzar una meta o satisfacer una necesidad. Y que su dificultad, justamente reside en hacerse cargo de este vacío que implica salir al mundo a satisfacer sus necesidades, sabiendo que puede ser que no lo logre.

El tiempo lo lleva a saber que más allá de lo que ha llamado su “dificultad para cambiar” no es más que una forma que tiene su organismo de protegerlo de ese dolor y ese quiebre que vivió en el pasado y que no ha logrado superar o cerrar.

Cuando logra entender que el organismo lo que hace es “defenderse”, puede encarar el tema de otra manera. Sabe que su temor fundamental es sentir que puede perderlo todo, así que puede optar por una responsabilidad medida. ¿Qué significa esto? Usar sus recursos con medida, de manera racionada, sin colocar toda la carne en el asador y al mismo tiempo, permitiéndose asar una parte y ver qué resultados obtiene.

El cuerpo necesita readaptarse a exponerse de manera paulatina. Comprender que el riesgo medido no es sinónimo necesario de perder, que también puede ganar, aunque sea en experiencia y en gozo. Y que la frustración también es una forma de transitar ciertos momentos.

Un organismo no es mejor porque logra TODO lo que se proponga. Es más maduro en la medida que sabe frustrarse cuando no alcanza una meta y puede ajustar sus acciones y seguir intentándolo.


Autor del texto: Raiza Ramírez.
Periodista, Gestaltista, Coach Ontológico y Consteladora Familiar.

jueves, febrero 04, 2016

El Balance



 Uno de los principios fundamentales que rige a los sistemas familiares es el balance o la compensación. 

La frase que lo resume es la siguiente: “El sistema siempre buscará balance”. De una manera u otra, lo hará. 

Un ejemplo simple: Un marido le es infiel a su esposa. El balance de pareja se ve alterado. Él es el “malo” y ella es la “buena”. ¿Qué hace que el balance regrese a esta historia? La respuesta es: Que ella se convierta en la “mala” y él en el “bueno”. Hacerle algo al otro que sea “más pequeño” que lo que él nos hizo a nosotros, dice Joan Garriga al respecto. De esta manera, volvemos a estar en el mismo nivel y regresa el equilibrio. 

Otro ejemplo familiar. Cuando en un sistema hay muchos victimarios, para encontrar el balance, es necesario que haya una víctima. O viceversa, si hay muchas víctimas, es necesario que haya un victimario. 

Éste es un concepto que a veces es difícil de asimilar de una manera racional. Pero si lo vemos detenidamente en nuestro propio sistema, nos podremos dar cuenta de cómo la paz llega cuando el sistema logra su balance. 

Otro ejemplo simple. Si alguien me entrega un regalo y yo no le doy nada a cambio, puedo sentirme en “deuda” con esa persona, tener la sensación de que me falta darle algo. Y puede ser que la otra persona sienta que le hace falta recibir algo. Y el círculo se cierra cuando puedo darle algo a esa persona.  




Las relaciones más balanceadas, en las que el dar y el recibir se mantiene en armonía, tienden a perdurar en el tiempo. 

Las relaciones menos balanceadas, en las que se encuentra alterado el dar o el recibir, suelen finalizarse. Y aunque parezca absurdo, a veces es la persona que recibe más la que decide retirarse. 

¿Por qué? Porque puede llegar a sentir que no tiene cómo compensar a la otra parte. Bien lo ha indicado Bert Hellinger en sus conferencias: quien da todo se queda sin nada. Quien recibe todo, se queda sin nada para dar, porque no puede compensarlo.




La repetición también es balance 

Tenemos dos maneras de buscar el balance en el sistema: por repetición o por oposición. 

Por repetición: lo hacemos igual a los que vinieron antes que nosotros. Bien sea, colocándonos en el lugar de las víctimas o en el de los victimarios, por ejemplo. O repitiendo una historia familiar dolorosa: abortos, infidelidades, pérdidas dolorosas, entre otras. 

Por oposición: cuando lo hacemos completamente diferente a nuestra familia de origen. Por ejemplo, si en mi familia todas las mujeres se divorciaron, entonces yo elijo quedarme casada (sin importar la calidad de mi matrimonio), solo lo hago (de manera inconsciente) por compensar a esas mujeres que se quedaron en su matrimonio. Cómo hacerlo: 

No hay maneras correctas o incorrectas de vivir. Solo hay maneras. Darnos cuenta de cómo intentamos balancear nuestras historias es una parte de la solución. Comenzar a hacerlo a nuestra propia manera, sea igual o diferente a los nuestros, es otra manera de salir de nuestros embrollos sistémicos.  




Un caso como ejemplo. 

Un hombre y una mujer se gustan. Se gustan mucho. Desean estar juntos. Solo que el hombre tiene pareja y la mujer es casada. A ambos, les fueron infieles, es decir, ambos se sienten heridos por sus respectivas parejas. 

De manera fortuita se encuentran y deciden estar juntos íntimamente. Después de algunos encuentros, deciden no seguir. Él, sigue con su pareja. Ella, sigue con su esposo. 

Luego de sus encuentros, ambos, pudieron compensar sus respectivas historias. Ahora todos son infieles. Nadie es bueno o malo. Todos quedaron en el mismo espectro. 

Esto puede dar un aire diferente a ambas relaciones, porque ya no hay deudas o pendientes. Están balanceados. 

Sin embargo, el balance no siempre soluciona el tema que hay detrás de la pareja. Una pregunta importante en este caso que se señala sería: ¿Con quién desea estar este hombre y con quién desea estar esta mujer? Entonces la respuesta, puede cambiar todo. O quizá otra interrogante importante sería: ¿En qué tipo de relación quiero estar, una más balanceada en el dar y en el recibir o una en la que yo pueda dar, sin importar el recibir? 

Y es que a veces mi propia relación con el DAR y el RECIBIR marca mi forma de relacionarme con el mundo, con mi pareja, con mis amigos, con todos. Y esa manera de DAR y RECIBIR seguramente la tomé de mi historia de origen, por eso es tan importante revisarla y comenzar a hacerlo a mi propia manera. 


Autor del texto: Raiza Ramirez. Gestaltista, Coach Ontológico y Consteladora Familiar.

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