jueves, febrero 25, 2010

La madre y el padre: el principio de todo

Sobre Constelaciones Familiares
La madre y el padre: el principio de todo



Mi mamá y mi papá se amaron y yo soy la mejor prueba”
“Mi mamá es la mejor, encontró a mi papá”
Frases de la terapia ambulante de Carola Castillo


La vida viene de mamá y papá. Y yo, como hijo soy 50% mamá y 50% papá.

Estoy conectado una suerte de “hilos invisibles” a ellos y a los que vinieron antes que ellos y que hicieron posible mi vida. A donde me mueva y vaya, los hilos van conmigo.

De ellos tomo la vida. Renegar o negar a alguno de mis padres, es igual a renegar parte de mí.
Cuando tomo a mis padres, a su historia, a lo que fue, a lo que pasó, a lo que sucedió, puedo estar en sintonía con la vida.

Principio fundamental en Constelaciones Familiares:
Los padres dan, los hijos toman.

+ La mejor manera que tienen los hijos de dar a los padres es viviendo su vida, haciendo algo productivo con ella y dando vida.

Otro principio en Constelaciones Familiares:
Los hijos son más pequeños que los padres y solo son hijos.
Los padres son más grandes que los hijos.

+ Delante de la historia de mis padres, soy pequeño y no puedo hacer nada para cambiarla.
+ Querer cambiar la historia de mis padres, hace que pierda mi sintonía con la vida.

Tomar la vida
La vida corre como una cascada de agua: de arriba hacia abajo.
Los de arriba representan a nuestros ancestros, los que vinieron antes, de los que tomamos la vida. Los de abajo, son los más pequeños (los hijos), que van tomando la vida de los que vienen arriba.
Tal y como en una cascada, el agua no puede ir hacia arriba, como la vida. Mi trabajo, es tomar el agua que viene de mis padres y a su vez, de sus padres, quienes las tomaron de sus padres y así sucesivamente.
Es gracias a “esa agua” y gracias a que ha seguido corriendo “esa agua” que tengo la vida y puedo hacer algo con ella (y esto último es mi responsabilidad)
Como hijo, no puedo cambiar el curso de la corriente de agua. No puedo enviar el líquido hacia arriba.

+ Si estoy en sintonía con la vida: es como si me pusiera bajo esta cascada y me baño en ella sin juzgar el agua, temperatura, color o sabor. Solo me baño en ella.
+ Si NO estoy en sintonía con la vida: me quito de la cascada, la critico, creo que el agua que tengo es mejor que la que recibo.





















Carola Castillo, en su libro “Ecos del pasado”, escribe cómo saber si estoy desconectado con mis padres:
+ Hago lo que ellos dicen.
+ Hago lo opuesto a lo que ellos dicen.
+ No tengo contacto con ellos.
+ Quiero que mis padres cambien.





La ausencia de la madre o el padre
Podemos estar hablando de una ausencia física o emocional.
Puede ser que alguno de los hijos tome el lugar de sus padres y deje de vivir su destino, para embrollarse en sus progenitores, pensando que de esta manera podrá “ayudarlos” o hacerle su carga más liviana.

Algunos casos o posibilidades:
+ Si la madre muere en el parto.
+ Si la madre muere y deja hijos muy pequeños.
+ Si la madre pierde a un hijo y no se encuentra disponible para sus otros hijos (quizá uno de los hijos mayores toma el lugar de la madre)
+ Si la madre está involucrada emocionalmente con su primer amor o con una pareja previa. En este caso, un hijo o hija puede tomar el lugar de la madre y convertirse “en la esposa” del padre, siendo fiel a ambos.
+ Si la madre está embrollada con su sistema de origen y no está disponible para su nuevo sistema.
+ Si a un padre también le faltó su padre. Esto lo hace menos disponible para sus hijos.
+ Si la pareja tuvo una pérdida (aborto o muerte de un niño)
+ Si el padre está embrollado con su familia de origen y no logra estar para su nuevo sistema.


Posibles consecuencias para los hijos de la ausencia materna y/o paterna
+ La persona toma el lugar de la madre, convirtiéndose en la “pareja” del padre, o viceversa. Le será más difícil conseguir pareja y hacer su propio sistema.
+ Ante una madre a la que le faltó su mamá: el individuo toma el lugar de la abuela materna y se convierte en la mamá de su mamá, se transforma en “la grande” de la relación. ¿Consecuencias? Se le puede dificultar su propio ser madre.
+ Esto también puede pasar con un padre que le haya faltado su papá. En este caso, pueden presentarse casos de alcoholismo. Es como si el hijo dijera “Papá, te bebo en cada trago”.
+ Ante la muerte de mamá (sea cual sea la edad), el hijo o la hija pueden desear acompañar a mamá en la muerte. Igualmente puede pasar con el padre. Es lo que Hellinger indica como “Te sigo hacia la muerte”. El hijo o hija, apaga su vida, le cuesta más ser feliz, le cuesta disfrutar de la vida.






Las mejores palabras

Desde el lugar de los hijos, algunas palabras de resolución:

“Mamá, tomo la vida de ti. Por favor, mírame con bien si lo hago diferente a ti”

“Mamá, Papá, tomo la vida de ustedes. Por favor bendíganme si lo hago igual o diferente a ustedes. Cada vez que sea feliz, lo haré en honor a ustedes”.

“Mamá o Papá, con amor y dolor te dejo en la muerte. Ahora, yo me quedo con la vida. Mírame bien si me quedo en la vida. Ya nos encontraremos”

“Mamá, Papá, la historia de ustedes es más grande que yo. Yo no puedo ocuparme de sus destinos, es mucho para mí. Gracias por la vida que me dieron. Es mi trabajo hacer algo con ella”

“Mamá, Papá, ahora puedo ver tu dolor y cuánta falta te hicieron tus padres, la misma falta que tú me has hecho a mí”


Desde el lugar de los padres, algunas palabras de resolución:

“Te bendigo si lo haces igual o diferente a mí.”

“Mi historia es mía y es mucho para ti si intentas cargarla. No hay nada que puedas hacer por mí o por mi destino. Tú tienes tu historia y yo tengo la mía. Para mí está bien si te vas y te ocupas de tu vida.”

“La historia de mamá y papá es solo de nosotros. Es muy grande para ti. Es nuestra historia y no puedes meterte en ella. Para nosotros está bien como lo hagas.”

“A mí también me hizo falta mi mamá (o mi papá) Hice por ti lo que pude. Te di la vida, ahora es tu turno de hacer algo con ella.”

“Tomo la vida cuando estoy de acuerdo con las posibilidades y los límites”.


Sí, sí y mil veces sí
Por favor
Gracias

domingo, febrero 07, 2010

La vida corre como el agua de la cascada


La vida corre como el agua de una cascada.

De arriba hacia abajo. Naturalmente.

De arriba, donde se encuentran nuestros ancestros y todos los que vinieron antes, tomamos la vida.

Y abajo, estamos nosotros, los que llegamos después. Los que nos bañamos con el agua que nos dan mamá y papá y a los que nos toca seguir corriendo este líquido hacia abajo, hacia nuestros hijos. Nos toca dar vida y hacer algo con la vida que nuestros padres nos dieron.

No tomar

Puede pasar que como hijo me parezca que el agua que viene de mis padres es mala, escasa o simplemente no me gusta (siguiendo la analogía que hace Joan Garriga en el cuento "¿Dónde están las monedas?"), entonces decido quitarme de esa cascada. Y quedo seco. No puedo tomar la vida de mis padres y por lo tanto, no puedo pasarla a mis hijos. Es probable que así me sienta desdichado e infeliz. Que me cueste un poco más la vida.

También puede pasar que yo crea que puedo tomar una cubeta o tobo, llenarla con el agua que me llega de mis ancestros y reenviarla hacia arriba, creyendo de esta manera que mis padres se van a nutrir de mi agua, que puedo darles agua a ellos. Y esto, no es más que una ilusión, porque el agua siempre correrá hacia abajo.
Estos son los casos de los hijos que desean hacerse cargo de los padres (emocionalmente), que creen que pueden arreglar la vida de sus ancestros (por la lealtad invisible que los une a ellos), que cree que si cede su agua a los que vinieron antes, toda la cascada o familia va a estar mejor. Sin darse cuenta de que ése es un precio muy algo para quien vino después.
No puedo hacer nada por los que vinieron antes de mí. Solo puedo tomar de ellos y dejar que fluya esta corriente a donde tiene que ir.

Tomar o el mejor baño de mi vida

Lo que puedo hacer, lo que mejor puedo hacer es tomar mi lugar. Pararme debajo de ese chorro de agua, sea pequeño o grande, sea transparente o de cualquier otro color, sea caliente o frío, y dejarme mojar por él, por la vida, por los que vinieron antes.
Lo mejor que puedo hacer es mirar hacia arriba y mirar. Mirar y mirar. Honrar a esos que llegaron antes que yo y que pasaron la vida de una generación a otra. Los que hicieron posible que yo esté aquí hoy.
Ese es mi mejor trabajo. Mi verdadero destino se muestra cuando ocupo mi lugar.

Raiza Ramirez




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