
¿Este trabajo o el otro? ¿Solo o acompañado? ¿Esto o aquello? Las personas pasan por momentos en los que pareciera que se abre una intersección inmensa frente a ellos y necesitan tomar una decisión. La gran pregunta parece ser qué hacer ante esta división, de tal manera que todo salga bien. ¿Será posible?
Resulta complicado delimitar cuáles son los temas fundamentales que pueden generar dudas o incertidumbre en las personas, pues para cada quien, su problema no solo será el más grande y el más importante, sino que además cada historia es completamente diferente a la siguiente. No hay dos casos que se parezcan, incluso aunque aparentemente se traten de lo mismo.
Así mismo, es imposible pensar que las personas van a experimentar una existencia sin preocupaciones, retos, disyuntivas o inconvenientes. Esto es parte inherente a la vida.
Entonces, ¿Cómo evitar el arrepentimiento? ¿Cómo no decir la clásica frase “qué hubiera pasado si…”? ¿Cómo escoger el camino correcto o adecuado? Grandes preguntas. ¿Cuáles serán las respuestas? ¿Existirán?
Elección y responsabilidad
En este tema, entra un aspecto muy importante, como es nuestra capacidad de elegir. Puedes hacerte estas preguntas a manera de reflexión: “¿Desde dónde estoy escogiendo? ¿Desde mis necesidades? ¿Desde lo que dice la sociedad, mi familia, mis mandatos internos? ¿Para qué elijo? Y por sobre todas las cosas, ¿Realmente necesito tomar una decisión en este momento?”.
Es posible que ciertos dilemas tomen un tamaño más grande por algunas de las preguntas descritas en el párrafo anterior. Si una persona requiere tomar una decisión y siente que su familia o sus valores interfieren en ella, es probable que esta selección se le dificulte aún más. Cuando podemos elegir desde nosotros y nuestras necesidades más genuinas, se hace más sencilla la escogencia.
El siguiente aspecto a tomar en cuenta tiene que ver con la responsabilidad. Es decir, hacerse cargo de lo que se decide. En algunos momento, aunque suene paradójico, pareciera mejor quedarse en el “si pero no”, que escoger una de las opciones. La persona sabe que su decisión, sea cual sea, tendrá consecuencias, y esto puede generar más temor que la elección misma.
El tema, no se trata de vivir sin dilemas. Todo lo contrario, es sobre enfrentarlos, vivirlos, atravesarlos. Huir de las decisiones no parece ser la opción indicada. Estar en contacto conmigo, con lo que siento, con lo que necesito y con mis posibilidades reales, es lo que me garantizará, minimizar la angustia y vivir la elección desde otra perspectiva.
Texto escrito por Raiza Ramirez
Publicado en la Revista Estética y Salud del mes de mayo de 2009.
Un dilema es una disyuntiva. La duda entre ir a la derecha o a la izquierda, entre subir o bajar, entre hacer “esto” o “aquello”. Ambas opciones parecen atractivas o beneficiosas, he allí el tema. Todos los seres humanos vivimos en algún momento de la vida esta situación.
Resulta complicado delimitar cuáles son los temas fundamentales que pueden generar dudas o incertidumbre en las personas, pues para cada quien, su problema no solo será el más grande y el más importante, sino que además cada historia es completamente diferente a la siguiente. No hay dos casos que se parezcan, incluso aunque aparentemente se traten de lo mismo.
Así mismo, es imposible pensar que las personas van a experimentar una existencia sin preocupaciones, retos, disyuntivas o inconvenientes. Esto es parte inherente a la vida.
Entonces, ¿Cómo evitar el arrepentimiento? ¿Cómo no decir la clásica frase “qué hubiera pasado si…”? ¿Cómo escoger el camino correcto o adecuado? Grandes preguntas. ¿Cuáles serán las respuestas? ¿Existirán?
Elección y responsabilidad
En este tema, entra un aspecto muy importante, como es nuestra capacidad de elegir. Puedes hacerte estas preguntas a manera de reflexión: “¿Desde dónde estoy escogiendo? ¿Desde mis necesidades? ¿Desde lo que dice la sociedad, mi familia, mis mandatos internos? ¿Para qué elijo? Y por sobre todas las cosas, ¿Realmente necesito tomar una decisión en este momento?”.
Es posible que ciertos dilemas tomen un tamaño más grande por algunas de las preguntas descritas en el párrafo anterior. Si una persona requiere tomar una decisión y siente que su familia o sus valores interfieren en ella, es probable que esta selección se le dificulte aún más. Cuando podemos elegir desde nosotros y nuestras necesidades más genuinas, se hace más sencilla la escogencia.
El siguiente aspecto a tomar en cuenta tiene que ver con la responsabilidad. Es decir, hacerse cargo de lo que se decide. En algunos momento, aunque suene paradójico, pareciera mejor quedarse en el “si pero no”, que escoger una de las opciones. La persona sabe que su decisión, sea cual sea, tendrá consecuencias, y esto puede generar más temor que la elección misma.
El tema, no se trata de vivir sin dilemas. Todo lo contrario, es sobre enfrentarlos, vivirlos, atravesarlos. Huir de las decisiones no parece ser la opción indicada. Estar en contacto conmigo, con lo que siento, con lo que necesito y con mis posibilidades reales, es lo que me garantizará, minimizar la angustia y vivir la elección desde otra perspectiva.
Texto escrito por Raiza Ramirez
Publicado en la Revista Estética y Salud del mes de mayo de 2009.
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