domingo, noviembre 22, 2009

“La nueva pareja de mi papá”


Los cuentos infantiles tradicionales pintan a las madrastras como seres maléficos que vienen a separar a los padres de sus hijos. Son narizonas, feas, con verrugas en alguna parte del rostro y por sobre todas las cosas, son malas.

Quizá de este contexto viene la idea social de que la segunda pareja de papá puede resultar una amenaza para los hijos, la madre, el padre, es decir, para todo el sistema familiar.

¿Qué otra mirada podemos darle a esta realidad?

El orden

Uno de los principios más importantes dentro de los sistemas familiares es el orden, es decir, que cada uno ocupe su lugar, el que le corresponde. Y quizá es uno de los errores que con más frecuencia se comete al ingresar un nuevo miembro a la historia.

Por ejemplo, mamá y papá se separan heridos y molestos, quizá papá (en este caso) desea que su próxima pareja ocupe el lugar de mamá, pues está bravo con ella. ¿Consecuencias? Los hijos pueden rechazar a la nueva pareja del progenitor. La razón es simple: nadie puede ocupar el lugar de mi mamá. Cuando rechazas a mi madre, me rechazas a mí.

Mamá y papá no son reemplazables. Los hijos son solo los hijos y no pueden ser parejas sustitutas. Y la nueva pareja debe tener mucha conciencia de que ella vino después y por sobre todas las cosas, hay otras personas que llegaron primero a la vida de ese hombre.

Una madrastra que mira

La segunda pareja tendrá mucho más chance de quedarse en esa relación si logra mirar con respeto a la primera esposa y madre de los hijos de su amor. En esa mirada hay un asentir implícito, un “si” interno que no lucha, sino que acepta que hay una historia que vino antes. No se trata de que sean mejores amigas y vayan juntas a hacer las compras, se trata de darle el lugar que tuvo y que tiene.

Cuando la madrastra dice SI a la primera esposa, es como si dijera SI al mismo tiempo a los hijos. Esto, de manera tácita e inmediata, hace que los hijos no tengan que defender a nadie. Se sienten respetados.

En un sistema de familia, todos caben. El único detalle es que cada uno tiene su puesto y necesita ocuparlo.

Autor del texto: Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, noviembre 02, 2009

El responsable de mis necesidades














¿Quién es el responsable de tus necesidades?

Una mujer está molesta con un hombre. Está más que brava, está furiosa. Desea y necesita hablar con este señor y decirle lo que siente. Eso lo tiene claro.

En una conversación previa, él quedó en llamarla. Ella está esperando la llamada que aún no llega. Mientras tanto, su necesidad sigue sin ser satisfecha y por lo tanto, la situación sigue estando abierta y la molestia presente.

El cómo

Bien indica la teoría sobre Psicoterapia Gestalt que el tema de las necesidades no se trata de tenerlas o no, pues todos los seres humanos las experimentan. El verdadero tema es CÓMO cada organismo las satisface.

En el ejemplo anterior se puede mirar. La cuestión no se trata de la molestia de esta mujer, sino lo que hace ella con su molestia y cómo la canaliza.

La primera trampa: evitar

Uno de los obstáculos que nos podemos colocar las personas para no satisfacer nuestra necesidad es cerrarnos el paso hacia “eso” que estamos requiriendo. Si bien no lo hacemos de manera conciente, igualmente lo hacemos.

Siguiendo con la historia anterior de la mujer molesta. Ella estaba tan brava que decidió apagar su teléfono, borrar al hombre de sus listas de contacto en diferentes medios, no estar disponible para él. Suena contradictorio, ¿Verdad?

¿Cómo es que si mi necesidad es hablar contigo, cierro los medios para comunicarme contigo?

Segunda trampa: sin responsabilidad

Si evado mi necesidad y la dejo en manos del otro, estoy entregando mi destino al afuera. Ya no soy responsable de lo que me sucede y son los demás, sean quienes sean, los que deciden y tienen la potestad sobre mis estados de ánimo y lo que logro satisfacer o no.

La mujer sigue molesta con el hombre. Él no ha llamado. Ella espera la llamada. ¿De quién es la necesidad y de quién es la responsabilidad de satisfacerla? Quizá la necesidad de él sea diferente a la de ella y por eso no llama. No lo sabemos.

Si bien es cierto que no siempre necesitamos estar “cara a cara” para cerrar una situación abierta, es muy importante que comencemos a mirar nuestras necesidades y entendamos que somos nosotros los que podemos hacer algo por ellas, por lo menos intentarlo.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

domingo, octubre 25, 2009

El contacto: conmigo y con los otros


El ser humano está en contacto consigo mismo y con el mundo exterior todo el tiempo. Abre y cierra episodios de contacto de manera continua, por lo menos los organismos que funcionan sanamente así lo hacen.

El contacto es lo que me permite encontrarme nutritivamente con el mundo exterior. Y sólo a través del contacto puedo lograr el desarrollo completo de mi identidad.

Y al hablar de “contacto”, no se refiere exclusivamente al encuentro físico, tiene que ver con las emociones, lo no tangible, los espacios psicológicos.

El proceso

Sucede de la siguiente manera: el organismo tiene una necesidad. Una vez la siente e identifica, moviliza sus recursos y sale al ambiente para buscar “eso” que requiere y así satisfacerse.

Si este proceso sucede de esta manera, la persona logra integrar algo novedoso a su sistema. El individuo selecciona lo que quiere, lo asimila y al finalizar el encuentro, se distancia.

También puede suceder que el organismo en su búsqueda, rechace lo que no quiere. O coloque un límite con aquello que le resulte invasivo o amenazante.


La frontera

Otro concepto importante en el tema del contacto es la frontera o límite de contacto. Desde el marco teórico se define como el punto donde el yo se relaciona con lo que no es el yo. Dicho de otra manera, es el punto donde termina mi cuerpo y comienza el afuera.

Es en este espacio donde se da el contacto. Y esta frontera tiene una función muy importante, que es mantener la separación de tal manera que la unión no resulte amenazante para la persona.

Lo más sano, desde un punto de vista emocional, es que esta frontera sea permeable y flexible, de tal manera que se pueda sumar lo nuevo y al mismo tiempo, permanecer a salvo.

Está predeterminada por la gama de experiencias previas en la vida de cada ser humano. Esto significa que si mis momentos previos han sido felices, quizá mi límite es más flexible; si, ha sucedido lo contrario, mi frontera será más rígida.

Lo anterior hará que mis experiencias con el afuera sean menos frecuente, más predecibles y repetitivas.

Entonces, ¿Cómo mejorar el contacto? El contacto solo se trabaja con más contacto. La idea es darnos el permiso a flexibilizar nuestra frontera para hacer de cada encuentro con el afuera algo diferente y, de esta manera, sumar algo nuevo a nuestro organismo.


Autora del texto: Raiza Ramirez
Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares.

viernes, octubre 16, 2009

¿Quién es el bueno y quién es el malo?


Apuntes de Constelaciones Familiares:
El bueno y el malo. ¿Quién es quién?

Hay mandatos sociales. Hay, en teoría, cosas que se deben hacer y otras que NO se deben hacer. Están los llamados buenos y los llamados malos. Están los que reciben aplausos y los que son señalados por los demás. Mi pregunta es: ¿Quién tiene la razón? Otra pregunta: ¿Quién es el bueno y quién es el malo?

Gracias al trabajo y al aprendizaje que he tenido la suerte de ver y tener con Constelaciones Familiares, cada vez me paro menos a pensar en los buenos o los malos de las historias. Cada vez hay menos juicios ante lo que hace uno o el otro. Cada vez hay menos señalamientos.

Trato de mirar cada historia con ojos bien abiertos y sin dejarme de maravillar de lo grande que es el balance y la compensación en cada grupo, y de cómo se cumple una y otra vez, especialmente, cuando alguien queda excluido de la familia.

Del lado del “malo”

Cuando me cuentan una historia de alguien “malo”, una persona que se comporta “mal”, una persona que hace “lo peor”, un ser humano que “se sale de lo establecido”, mi primer pensamiento es: ¿A qué persona de su familia estará representando? ¿Con quién estará embrollado? ¿De dónde proviene este supuesto mal?

En este punto me recuerdo de Carola Castillo, quien en nuestra formación solía decirnos algo así como que cuando le mostraban al bueno y al malo, ella se sentaba al lado del malo, pues quizá los supuestos buenos eran más numerosos y quizá hacía falta alguien que se sentara junto al supuesto malo, lo mirara y le diera un lugar.

Y es que regularmente, ¿Qué hacemos con los malos? Los excluimos, los sacamos de nuestra vida, lo execramos de la familia, les dejamos de hablar. Y allí comienza o sigue el desbalance, dependiendo de la historia.

Por ejemplo, si vemos a dos hermanos: uno de ellos trabaja, estudia, es responsable, no se mete con nadie. El otro, es alcohólico, enfermo, quizá roba o es adicto. ¿Quién es el bueno? Respuesta rápida: el que no se mete con nadie. Quizá el otro sea el excluido, señalado, execrado, porque es el malo.

En la teoría de Constelaciones Familiares, cuando se trata de los hermanos, se dice que entre ellos, sin importar la cantidad, se reparte (por así decirlo), los temas de la familia, tanto los buenos como los menos buenos. Sin embargo, puede pasar que uno de ellos, generalmente el mayor, tome una mayor carga de los problemas; de esta manera, los otros hermanos quedan con menos carga, más livianos.

Lo anterior, aunque suene extraño, termina siendo un acto de amor, de lealtad. “Por ti, hermano y por mi familia, tomo esta carga. Te dejo más liviano a ti, más libre. Lo tomo yo antes de que lo tomes tú”, serían las palabras del hermano mayor.

Con esta mirada y tomando el caso anterior, vale preguntarse de nuevo: ¿Quién es el bueno y quién es el malo? ¿Quién lo hace mejor y quién lo hace peor? ¿Quién paga el precio más alto?

Mirar, asentir y honrar

Bajo esta perspectiva y con el ejemplo anterior, hay dos aspectos importantes a tomar en cuenta.

El primero, que el hermano “bueno”, pueda mirar y reconocer a su hermano “malo”. Que pueda asentir, aunque sea doloroso, a ese destino. Que pueda mirar que gracias a esta carga, él está un poco mejor. A veces es difícil, especialmente, cuando hay miedo, dolor, rabia e incluso puede haber una pregunta intrínseca: ¿Qué pasa que yo estoy “bien” y mi hermano está “mal”?.

Puede también darse el siguiente pensamiento: “Yo quiero que mi hermano esté bien”. Y detrás de esta frase hay un irrespeto al destino del otro. No se reconoce su carga y se le critica. Es paradójico y es lo que señala la teoría de Constelaciones Familiares.

La mirada que brinda solución entre estos dos hermanos es que el que está “bien” pueda mirar y honrar a su “hermano malo”, que pueda asentir a su destino. “Hermano, ahora puedo mirarte y puedo mirar lo que haces por mí. Honro tu destino, con amor y dolor. Y haré lo mejor que pueda con mi vida. Gracias por tomar esta carga por mí y por nuestra familia”, pudieran ser sus palabras de resolución.

Con esta resolución, no sólo puede cambiar la relación entre estos dos hermanos, sino también puede evitar las repeticiones en las siguientes generaciones.

Salir del embrollo

Personalmente, creo que asentir al destino de un ser amado puede ser difícil e incluso doloroso, especialmente si se trata de un destino con más carga. ¿Cómo asentir al cáncer de un familiar? ¿Cómo decir SI a un accidente de un ser querido? ¿Cómo honrar el destino de un adicto al que amo?

Lo anterior requiere de fuerza, de valentía, de dignidad. Es un reto a la arrogancia, a nuestra necesidad de querer cambiar lo que le sucede al otro y solo mirarlo sin intención.

Ahora bien, como decía al principio de este texto, al mirar un caso de víctimas y perpetradores, trato de observar quién falta y a quién podría estar representando el cliente o qué puede estar mirando que los demás miembros de su familia no ven.

Imaginemos el mismo “hermano malo”, el que está enfermo, es adicto o alcohólico. Éste, podría estar imitando el destino de un perpetrador de su familia o podría estar haciendo balance por una víctima de su familia que fue excluida por dolor.

Una solución posible para el sistema está en traer a la constelación a una víctima y su perpetrador de la familia con la que trabajamos. Sin importar necesariamente la generación con la que trabajemos, o si tenemos la información exacta de lo que sucedió en esa familia.

Sólo cuando la víctima y su perpetrador puedan encontrarse, el sistema tendrá un poco más de paz. Y esta persona, embrollada en su sistema, tendrá un poco más de libertad para elegir lo que decida desde otro lugar, con menos carga.

“Ahora puedo mirarlos. Junto en mi corazón y en mi alma a todas las víctimas y perpetradores de mi sistema. No puedo hacer nada por ustedes, es mucha carga para mí. Por favor, mírenme con cariño si lo hago diferente a ustedes, si dejo de ser el perpetrador o la víctima, si soy un poco feliz. Por favor.”

Cada familia es perfecta. Cada quien hace lo mejor que puede con su destino. A veces la carga es más pesada, a veces más liviana. Y siempre estamos unidos a los nuestros, más allá de quien sea el bueno o el malo. Todos cabemos. Todos tenemos un lugar.



Autora del texto: Raiza Ramirez
Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares.

jueves, octubre 15, 2009

El balance en las relaciones


Cuando dos personas se relacionan se teje una red entre ellas. Es una red invisible, casi como una telaraña que, marca la forma en la que estos dos seres humanos se van a vincular o cómo será la dinámica de la relación.

Es como una suerte de guión que se va escribiendo. Cuando tú dices esto, yo reacciono de esta manera. Cuando yo te hago aquello, tú respondes de cierta forma.

Cuando ambas partes se sienten en balance y es armonioso el intercambio, la relación camina y tiene posibilidades de crecer. Cuando no es así, comienzan las dificultades y los problemas.

¿Qué pasa cuando una persona entrega más que la otra en una relación? ¿Qué pasa cuando una de las dos recibe más de lo que entrega? Se crea un desbalance entre ellos que, de permanecer, es probable los distancie en el tiempo.

Si bien es difícil generalizar, pues cada caso y pareja es un mundo, hay algunos aspectos que se repiten. Veamos algunos ejemplos.

El que entrega más y recibe menos, puede correr el riesgo de quedarse sin nada entre sus manos. Lo da todo por la relación y no se guarda nada para sí mismo. Y al darlo todo, llega un punto en el que ya no tiene nada más que entregar. A veces, esta persona, actúa de esta manera, pues necesita garantizar el afecto del otro y cree que de esta manera esto pasará.

Por el otro lado está quien recibe más y da menos en el vínculo. Toma sin pedirlo, sin manifestar que lo necesita, solo lo toma. Y no entrega en balance a lo que va tomando. Probablemente porque la otra persona no se solicita o demanda, o quizá porque ésta no tenga mucho para darle.

Entre ambos puede tejerse una red de dependencia: ambos se necesitan. Uno, para entregar; y el otro, para recibir. Y aunque por un tiempo, esta forma de relacionarse les puede funcionar, en un punto, la balanza buscará su equilibrio y esto puede hacer que la relación entre en crisis.

Para esto, la solución es simple y complicada al mismo tiempo: buscar y encontrar el balance. Hay una frase que lo resume: “No des más de lo que puedas recibir. No tomes más de lo que estés dispuesto a dar”. Sólo así se va logrando el equilibrio en una relación y la posibilidad de mantenerse en el tiempo.



Autora del texto: Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

domingo, septiembre 27, 2009

¿Quién soy hoy? Mi actualización


Vamos a tratar de imaginarnos la siguiente imagen: una computadora nueva, portátil, con una gran capacidad en su disco y de memoria; tiene el más reciente sistema operativo y corre a la velocidad de la luz. Es hermosa y perfecta. Y en vez de usar un programa nuevo para escribir, le instalas uno antiguo.

¿Qué pasaría con esta computadora? ¿Funcionaría o no? Quizá una parte pueda andar correctamente y seguramente otra no lo haría tan bien. Quizá la máquina se guindaría y ya no podríamos disfrutarla y usarla completamente.

Esta analogía es parecida a lo que nos puede pasar a los seres humanos si no nos actualizamos a nosotros mismos.

¿Cómo es eso de actualizarnos?

Significa estar en contacto con nuestras necesidades del presente, con nuestras ideas del ahora, con lo que estamos siendo en este momento y actuar de acuerdo a ello.

Significa dejar el pasado atrás y no generar acciones desde lo que creemos que somos, desde lo que los demás nos dijeron que somos, o desde lo que deseamos ser.

¿Cómo podemos lograr esto?

La invitación es a hacer el siguiente ejercicio: piensa en todas las cualidades o características que creen te identifican (esto incluye los defectos también). Puedes incluso hacer una lista con ellos.

Una vez la tengas frente a ti, léela con atención y cuidado. Y fíjate en cada una de las palabras que allí colocaste. Observa y siente si esas características están vigentes en el ahora o no. Mira si son cualidades que observas en ti o son algunas que otros te han dicho que eres o tienes.

El siguiente paso es eliminar las palabras que ya no están presentes en el aquí y el ahora. Y quedarte solo con las que sí tienen vigencia para ti en este momento.

Así podrás darte de cuenta de la persona que estás siendo hoy en tu existencia. Y de esta manera actualizar tu propio software en tu computadora personal.

Autor del texto: Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, septiembre 21, 2009

Yo manipulo


Al escuchar la frase “Eres un manipulador”, las personas pueden sentir molestia, rabia, incomodidad, o quizá todas las anteriores emociones.

Cada quien lo puede entender como desee y le dará la connotación que crea. Sin embargo, la manipulación es una manera de estar en el mundo. Y de ella, mucho podemos aprender.

En primer lugar: ¿Qué significa manipular?. Desde la visión de la Psicoterapia Gestalt, significa utilizar los recursos del otro para satisfacer mis necesidades.

Veámoslo más a fondo. Yo soy un organismo con una cantidad de necesidades determinadas. Para satisfacerlas, necesito movilizar mis recursos y tomar del ambiente lo que requiero y de esta manera, poder cerrar este ciclo de la experiencia, para luego comenzar a ocuparme de un nuevo requerimiento.

Lo anterior seria la versión más “sana” de la satisfacción de las necesidades. Lo que sucede en el día a día, es que no siempre estamos conectados a lo que requerimos o no estamos al tanto de nuestros recursos. Podemos creer que “no podemos”, que es “mucho” para nosotros, y otras muchas cosas más. Estas creencias son las que pueden generar que surja mi parte manipuladora.

Si yo creo que no puedo lograr determinada tarea, entonces comienzo a buscar quien pueda hacerla por mí, porque de cualquier manera, mi organismo necesita satisfacer su necesidad, y pugnará de diferentes maneras hasta que pueda lograrla.

De una manera sutil o no, con conciencia o no, uso los recursos del otro (pues puedo creer que yo no los tengo), para lograr mi objetivo. Por ejemplo, si necesito tomar agua: en vez de pararme y buscar mi propio líquido, le pido a otro “Tú que eres tan bueno... tráeme un poco de agua”.

Es importante aclarar que no se trata de pedir un favor o ayuda. La diferencia está en que cuando pido ayuda puede ser que en ese momento no cuente con los recursos para lograr determinada tarea y tengo conciencia de mis necesidades y de mis límites. Mientras que cuando manipulo, tengo los recursos y no lo sé o creo que no los tengo, o no estoy en contacto con eso que requiero.

Al manipular suelo utilizar alguna careta o personaje: me convierto en la buena, la víctima, la inocente, la responsable, la necesitada. Y actúo desde ese lugar.

La gran pregunta es entonces: ¿Cómo dejar de manipular?

En primer lugar, haciendo contacto con tus necesidades reales. Sin luchar con ellas y sin tratar de minimizarlas o desaparecerlas.

Y en segundo lugar, haciendo un inventario de los recursos que tienes para satisfacer estas necesidades.

Movilizarnos y atrevernos a pasar por la experiencia de la frustración y también la de la recompensa es una buena forma de no manipular. Hacerte cargo de tu experiencia es una manera de hacerlo diferente.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

domingo, agosto 23, 2009

La persona que perseguía moscas en las sopas


Hubo una vez una persona que pidió una sopa en un restaurante.
En la sopa, se coló una mosca. Fue un momento desagradable para esta persona. Inolvidable, se puede decir. Su rica sopa invadida por un insecto. Desagradable para la vista. La persona regresó la sopa, peleó con el chef del restaurante, no aceptó las disculpas y se fue molesto.

Desde ese momento hasta el presente, en cada restaurante que va pide una sopa y sin siquiera degustarla, comienza a buscar la mosca que “podría impedirle” el disfrute de la misma, sin darse cuenta que él mismo frena o paraliza su posibilidad de goce con la búsqueda de eso “malo” que cree puede venir y sorprenderlo.

Por ahora, sigue buscando la mosca. Lo que aún no sabe es si busca la primera o una nueva. Y mientras tanto, no hay sopa o restaurante que le sirva.

Para reflexionar:
¿En qué se parece esto a tu vida?
¿Te pareces a esta persona?
¿Disfrutas lo nuevo que te ofrece la vida o aún estás viviendo en el pasado?
¿Qué harás la próxima vez que vayas a un restaurante y pidas una sopa?

Autor del texto: Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

Foto tomada de:
http://loretogongora.blogspot.com/2007/06/pintura.html

lunes, agosto 17, 2009

¿Quién tiene el control?




El control es una ilusión. Creer que se tiene “el control” o que se está “al control” de una situación, es casi siempre una idea hilarante.

En el control, desde el punto de vista emocional, hay dos integrantes fundamentales: una parte que controla y otra que es controlada. Y puede manifestarse tanto en las relaciones interpersonales, como en mi vinculación intrapersonal (mi relación conmigo)

El verdadero problema ocurre cuando este controlador y el controlado no logran ponerse de acuerdo en una meta en común. El primero, intentará hacer lo que crea necesario para que el segundo, camine a su paso, a su ritmo y hacia donde él indica. Sin tomar en cuenta las condiciones que se encuentran alrededor: es como querer tomar el sol, cuando afuera está lloviendo.

La mejor manera para “salir” de este círculo entre estos dos personajes, es que el controlador pudiera soltar al controlado y desde la distancia, negociar lo que desean hacer en conjunto.

Maneras de afrontarlo. Un ejemplo

En la autopista que cruza la ciudad de norte a sur, todos los días hay tráfico pesado entre las 5 y las 7 de la tarde. Este es un hecho conocido, que suele repetirse casi a diario.

Como usuario de esta vía, tengo varias opciones. Veamos a detalle:

Si actúo desde el CONTROL, puedo entrar a esa autopista e intentar aligerar el tráfico, movilizando los autos de las demás personas hacia donde creo que deben ir, a la velocidad que yo creo deben ir y arreglando este orden de la manera que yo pienso y siento que es la mejor. Actuar de esta manera no me garantiza (para nada) que vaya a tener éxito en mi misión, sea cual sea ésta.

Una segunda manera de afrontar este tema es simplemente dejarme estar en este tráfico. Colocar música, subir el aire acondicionado y disfrutar de la mejor manera posible, la situación que estoy viviendo.

Incluso, puede haber una tercera opción. Mirar que hay tráfico en la autopista y antes de entrar en él, tomar otra vía e intentarlo desde otro lugar. En esta nueva carretera no se lo que me espera, solo se que es una vía que me llevará a un lugar al que deseo llegar.

La pregunta al final: ¿Desde dónde quieres actuar?

Autor del texto: Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

jueves, julio 23, 2009

Las parejas previas: la importancia de los “ex”


Esos amores del pasado, son tan importantes como los que están por venir. Poder decirles adiós con amor y reconocimiento, es lo que le permite a la persona, entrar en una nueva relación con mejor pie y el corazón en paz.



“El primer amor nada lo empaña”, reza una de las frases que sobre la pareja dice el terapeuta alemán Bert Hellinger. Desde su perspectiva, las parejas anteriores –hayan terminado bien o mal- forman y formarán parte del sistema personal y familiar toda la vida. Darles un lugar desde la honra y el respeto, es lo que le permitirá a la persona, tener más posibilidades de lograr una mejor pareja en su futuro.

Desde la mirada de Constelaciones Familiares, las parejas previas son todas aquellas a las que “les has roto el corazón o te han roto el corazón a ti”, sin importar incluso si tuvieron alguna relación física, de contacto o incluso sexual.

Si una persona se queda con la mirada colocada en su pareja del pasado, bien sea con acciones o desde sus emociones, le será más difícil encontrar un nuevo amor para su vida. Despedirlas con honra, agradecimiento y respeto es la mejor manera de garantizar un gran futuro entre dos.

Las de los padres
Las parejas previas que influyen en la vida de los individuos no sólo corresponden a las propias. Igualmente, desde este abordaje terapéutico, los amores anteriores de los padres e incluso de los abuelos, pueden influir en la vida amorosa de un hombre o de una mujer.

Un ejemplo de esto, podría ser el siguiente: Una mujer se queja de no conseguir una pareja para ella, por más que lo intenta. Al mirar su historia familiar, ella cuenta que su madre no pudo casarse con el amor de su vida, pues sus padres se opusieron a la relación. Esta hija, por amor y lealtad a esta relación importante de su progenitora, de manera inconsciente, va buscando en cada hombre a ese gran amor, y sin querer, repite la historia.

Las de mi pareja
También los amores anteriores de la pareja actual tienen injerencia en la relación. Si una persona no acepta, mira o respeta a la relación anterior, será más difícil para él o para ella permanecer y crecer en esta unión, pues su energía estará enfocada en ocupar un lugar que no le corresponde.

Si un hombre conoce a una mujer divorciada y se casa con ella, debe tener claro, desde la mente y el corazón, que su lugar es el segundo y que nunca podrá ser el primer esposo. Aunque pueda sonar obvio, lo anterior puede generar, en algunas ocasiones, problemas y enfrentamientos en la relación.

Mirar el pasado con agradecimiento es lo que abre la posibilidad a un mejor futuro. Lo ocurrido en el ayer, bueno, regular o malo, según la perspectiva de cada quien, es lo que da paso a lo nuevo, porque una acción es lo que genera la siguiente.



Algunas frases sanadoras
* Ahora puedo mirarte. Y recuerdo que el amor me unió a ti aunque nos hayamos separado. Te dejo ir en paz. Te dejo con lo tuyo y me quedo con lo mio. Gracias.
* Tú llegaste primero. Y ahora puedo mirarte. Yo soy la segunda. Agradezco tu paso por su vida. Gracias a que esa relación no funcionó, ahora puedo yo ocupar este lugar.
* Por favor, alégrate si me va bien con otra pareja. Yo también me alegraré si te va bien con otra pareja.
* Asumo el 100% de mi responsabilidad y te dejo con tu 100% de responsabilidad. Tomo lo mío y te dejo con lo tuyo. Fue hermoso. Y siempre serás el primero para mí.






Artículo escrito por Raiza Ramírez. Publicado en la Revista Estética y Salud del mes de julio de 2009.
Fuente consultada: Joan Garriga - http://www.joangarriga.com/

jueves, julio 16, 2009

Ser o no ser: los dilemas de la vida














¿Este trabajo o el otro? ¿Solo o acompañado? ¿Esto o aquello? Las personas pasan por momentos en los que pareciera que se abre una intersección inmensa frente a ellos y necesitan tomar una decisión. La gran pregunta parece ser qué hacer ante esta división, de tal manera que todo salga bien. ¿Será posible?


Un dilema es una disyuntiva. La duda entre ir a la derecha o a la izquierda, entre subir o bajar, entre hacer “esto” o “aquello”. Ambas opciones parecen atractivas o beneficiosas, he allí el tema. Todos los seres humanos vivimos en algún momento de la vida esta situación.

Resulta complicado delimitar cuáles son los temas fundamentales que pueden generar dudas o incertidumbre en las personas, pues para cada quien, su problema no solo será el más grande y el más importante, sino que además cada historia es completamente diferente a la siguiente. No hay dos casos que se parezcan, incluso aunque aparentemente se traten de lo mismo.

Así mismo, es imposible pensar que las personas van a experimentar una existencia sin preocupaciones, retos, disyuntivas o inconvenientes. Esto es parte inherente a la vida.

Entonces, ¿Cómo evitar el arrepentimiento? ¿Cómo no decir la clásica frase “qué hubiera pasado si…”? ¿Cómo escoger el camino correcto o adecuado? Grandes preguntas. ¿Cuáles serán las respuestas? ¿Existirán?

Elección y responsabilidad

En este tema, entra un aspecto muy importante, como es nuestra capacidad de elegir. Puedes hacerte estas preguntas a manera de reflexión: “¿Desde dónde estoy escogiendo? ¿Desde mis necesidades? ¿Desde lo que dice la sociedad, mi familia, mis mandatos internos? ¿Para qué elijo? Y por sobre todas las cosas, ¿Realmente necesito tomar una decisión en este momento?”.

Es posible que ciertos dilemas tomen un tamaño más grande por algunas de las preguntas descritas en el párrafo anterior. Si una persona requiere tomar una decisión y siente que su familia o sus valores interfieren en ella, es probable que esta selección se le dificulte aún más. Cuando podemos elegir desde nosotros y nuestras necesidades más genuinas, se hace más sencilla la escogencia.

El siguiente aspecto a tomar en cuenta tiene que ver con la responsabilidad. Es decir, hacerse cargo de lo que se decide. En algunos momento, aunque suene paradójico, pareciera mejor quedarse en el “si pero no”, que escoger una de las opciones. La persona sabe que su decisión, sea cual sea, tendrá consecuencias, y esto puede generar más temor que la elección misma.

El tema, no se trata de vivir sin dilemas. Todo lo contrario, es sobre enfrentarlos, vivirlos, atravesarlos. Huir de las decisiones no parece ser la opción indicada. Estar en contacto conmigo, con lo que siento, con lo que necesito y con mis posibilidades reales, es lo que me garantizará, minimizar la angustia y vivir la elección desde otra perspectiva.

Texto escrito por Raiza Ramirez
Publicado en la Revista Estética y Salud del mes de mayo de 2009.

lunes, junio 22, 2009

Negociar desde el cuerpo

Cada persona, según sus características corporales y emocionales, tendrá diferentes maneras de sentarse en una mesa de negociación. Un hombre alto no lo hará igual a uno de baja estatura. Una mujer con curvas pronunciadas lo hará diferente a una gordita. Conocer la tipología, propia y ajena, ayudará a ganar siempre cuando de pactar se trate.

Necesidad, oferta, demanda, regateo, desinterés, situación favorable o desfavorable, son algunos de los conceptos que intervienen en un proceso de intercambio de un bien o servicio. La negociación es un arte en el que existe una regla muy importante: ceder.

Conocer al “contrincante”, por decirlo de alguna manera, es una de las herramientas más favorables que se puede tener antes de entablar un diálogo.

Una de las formas de acercarse al otro, puede ser por tu aspecto físico. Wilhelm Reich, creador de la Bioenergética, estableció diferentes tipos de personalidad según ciertas cualidades corporales. Es lo que se conoce como caracterología.

“Si conozco la caracterología, voy a saber los puntos fuertes y débiles de la persona con la que voy a negociar. También me sirve para mí, pues puedo conocer mis fortalezas y suplir mis debilidades”, explica Alfonso Angulo, especialista en dinámica grupal.

Gabriel Rodríguez, terapeuta corporal, explica lo siguiente: “Al mirar el cuerpo de una persona, se puede conocer sobre su historia y sus corazas. Si poseo esta información, puedo hacer que estos bloqueos se aperturen o se cierren aún más. De allí la importancia de conocerlos”.

A continuación se encuentran las tipologías diseñadas por Reich, así como los consejos esenciales para lograr negociar con cada uno de ellas.

1) ESQUIZOIDE: RECONOCE SUS IDEALES


¿Cómo es?
Flaco, alto, fibroso. Se encuentra un poco desconectado de la realidad. Vive atendiendo ideales o fantasías. Se encuentra en un mundo abstracto.

Personaje vinculado:
Don Quijote de la Mancha.

¿Cómo negociar con él?
Reconocer sus ideales es fundamental.
Con este tipo de personas, se recomienda evitar el contacto físico, pues el acercamiento puede hacerlo sentir en riesgo.
Es importante dejarlo hablar, escuchar su historia y avalarle su fantasía.
Es una persona perspicaz. Mientras persiga su ideal, será todo lo insistente que necesite ser. Va a quedarse en la negociación para lograr su objetivo, sobre todo si éste le sirve para alcanzar sus ideales.
Para confrontarlo, hay que saber contestarles, pues suelen ser personas muy brillantes. Si el que está en frente no sabe argumentar, puede perder la negociación.

2) ORAL: EL REY DE LA CONVERSACIÓN


¿Cómo es?
Es alto, flaco, pero no es atlético, le falta tono muscular. También puede ser alto y gordo. Va a hablar, hablar, hablar durante la negociación. Conversa mucho y suele decir cosas buenas de sí mismo. Se vende y se promociona. No le gusta admitir que necesita a los demás.

Personaje vinculado:
Olafo.

¿Cómo negociar con él?
Cuando tiene un bien que le interesa a la otra persona, es de los que suele decir: “Esta es tu única oportunidad”.
Para “vencerlo”, es necesario alargar la contienda, pues este personaje no tiene ni la resistencia física y emocional para mantenerse en pie. Se desgasta en los finales. Si la negociación es muy larga, se desespera y puede optar por marcharse o bajar la oferta, todo con tal de terminar.
La mejor manera de entrarle es por el lado emocional. Una frase que puede ayudar es: “Este producto te va a ayudar a ser más grande de lo que ya eres”.


3) PSICOPÁTICO: ¡ALÁBALO!


¿Cómo es?
Ancho de hombros, con el torso muy desarrollado. Son atléticos, de cintura pequeña y piernas débiles. Buscan control. Lo más importante es tenerlo. Seducen por las buenas o imponen por las malas. Tienen el ego muy grande y les gusta que los alaben. Utilizan la seducción como una herramienta.

Personaje vinculado:
Mujer: Jessica Rabbit. Hombres: Gorilón (personaje del cómic Archie).

¿Cómo negociar con él?
La mejor manera de lograr cerrar un negocio con este personaje es hacerles creer que ellos son los que tienen el control en este encuentro.
Es vital evitar la confrontación. Si se le opone fuertemente, puede avasallar a su oponente y hacerlo añicos. En este momento, la negociación dejará de ser su foco y se concentrará en diezmar a su oponente.
Se recomienda con ellos jugar al sumiso inteligente, con frases como: “Eso era lo que yo quería”, “Me leíste la mente”, “Como dices es perfecto”. De esta manera, se da paso al juego de seducción.

4) MASOQUISTA: ATRÁPALO POR EL PLACER


¿Cómo es?
Estatura media o media baja. Fuerte o recio. Gordura maciza o con tono muscular. Parece un tanquecito. Es trabajador, aguantador. Le gustan los placeres terrenales, disfruta de la buena comida y una buena cama.

Personaje vinculado:
Sancho Panza.

¿Cómo negociar con él?
Se le puede entrar por el lado del placer y el disfrute. Le gusta que lo atiendan. Lo atraen las marcas y los objetos de buena calidad.
Como es una persona a la que le gusta el contacto, se debe estar cerca de él para cerrar el negocio.
Si se desea un bien que posee un masoquista, es necesario generarle gusto y empatía, pues él es capaz de hacer esfuerzos por los demás, incluso a expensas de sí mismo.

5) RÍGIDO: IR A LO CONCRETO


¿Cómo es?
Es de contextura media. Tiene buen tono muscular. No va a tener grandes curvas (si es mujer). Es una persona término medio, tirando a la fortaleza. Es hedonista, ególatra, competitivo y competente. La justicia es uno de sus valores fundamentales.

Personajes vinculados:
Robert Redford, Tom Cruise, Rubén Blades.

¿Cómo negociar con él?
Mostrándole que la competencia es lo más eficiente y lo que da mejores resultados. Indicándole que el producto que se le ofrece es lo que más lo va a satisfacer.
Si se trata de un hombre: hay que hablarle de eficiencia y eficacia. De logro de metas y objetivos. Sin darle muchas vueltas. Es importante ser concreto. Más realista y menos idealista.
Si se trata de una mujer: Ella necesita ser el centro de atención. Le gusta ser aclamada y alabada. Necesita que se reconozcan sus atributos físicos.

Encuentros fáciles y difíciles

Tipologías a las que les cuesta negociar.
Entre dos rígidos o dos psicopáticos.
Una mujer rígida y un hombre esquizoide.
Entre un psicopático y un esquizoide.
Un esquizoide y un oral.

Tipologías a las que les resulta fácil negociar.
Entre un esquizoide y un masoquista.
Entre una mujer rígida y un hombre rígido.


Artículo escrito por Raiza Ramirez, Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares. Con la colaboración de: José Gabriel Rodríguez y Alfonso Angulo.
Este texto fue publicado en la revista Estética y Salud del mes de junio de 2009.

martes, junio 09, 2009

Los sueños y sus significados


En un acto cotidiano como el dormir hay una gran cantidad de información y secretos escondidos. Los sueños se presentan como revelaciones existenciales que pueden brindar datos para el crecimiento de las personas. Escucharlos puede ser el comienzo de una mejor vida

Todos los seres humanos duermen, todos los seres humanos sueñan. Ambas actividades tienen importancia en la existencia del hombre. Por una parte, el sueño tiene una función fisiológica y además, puede brindar un mensaje al durmiente.

Los mensajes oníricos que se develan noche a noche, aunque parezcan particulares y no se entiendan en una primera mirada, dicen mucho del momento existencial de la persona.

Los sueños también cumplen una función orgánica, pues ayudan en el descanso físico del hombre y a descargar pensamientos o ideas.

En el libro "Saber dormir, saber soñar", su autor, Juan Ramón Zaragoza, indica que los sueños son la sucesión de imágenes de gran realismo y desarrollo fantástico que un individuo experimenta sin despertarse.

Profundo y superficial

Dormir no es sólo acostarse, arroparse y apagar la luz. Desde siglos pasados, diferentes científicos se dieron a la tarea de analizar el sueño. Los estudiosos han descubierto que el sueño tiene fases y que se dividen en dos tipos: profundo y superficial.

A la par, los expertos en el tema develaron que, en determinados momentos, mientras las personas duermen presentan movimientos oculares rápidos, esto ha sido llamado REM (por su significado en inglés: rapid eyes movement). En estos lapsos, la actividad cerebral es parecida a la vigilia y, adicionalmente, se presenta un estado de máxima relajación corporal. La conclusión de los expertos es que los sueños se producen cuando se manifiestan estos movimientos.

Hay otros momentos en el dormir en los cuales no se presenta movimiento ocular, es lo que los conocedores han llamado sueño NO-REM. En este lapso, el cerebro se encuentra en reposo y/o descanso, el tono muscular disminuye sin llegar a la relajación total y el tamaño de las pupilas oculares se reduce.

El sueño y su ciclo

En un adulto joven, el ciclo del sueño está formado por varias fases: durante el promedio normal de ocho horas se presentan, aproximadamente, cinco etapas de una hora y media de duración cada una.

Dentro de este esquema se nota que a medida que pasan las horas, el sueño NO-REM es menos profundo y de menor duración, mientras que el sueño REM se prolonga cada vez más. Esto da una pista de porqué el sueño que se suele recordar es el último que se tuvo, en este momento el dormir es más superficial y el sueño REM es más extenso.

Bajo esta misma óptica, según explican los psicólogos, la mejor hora para recordar el sueño es cuando la persona acaba de despertar, ya que en ese momento la censura racional es menor.

La visión terapéutica

Cada escuela de Psicología utiliza un abordaje diferente para trabajar o interpretar los sueños. La coincidencia de todas está en que durante ellos se manifiestan aspectos importantes de la personalidad del soñante.

Generalmente, el material que aparece en los sueños corresponde a los llamados residuos del día, es decir, tienen que ver con situaciones que la persona experimentó mientras estaba despierta.

Algunos de estos episodios pueden ser resolutorios en sí mismos, pues aportan una respuesta esperada por el soñante. En este tipo de sueños, cuando la persona los recuerda siente bienestar interno.

Otros sueños ocasionan un tipo diferente de respuesta en las personas, positiva o negativa. Cuando la imagen que aparece genera ansiedad o angustia, se recomienda trabajarla terapéuticamente para poder encontrarle una respuesta.

Ahora bien, la persona puede observar el sueño como si fuera una película, tratar de colocarse como un testigo de la misma y buscar responderse la siguiente pregunta: ¿Qué tiene esto que ver con mi vida? A juicio de la psicóloga, en la respuesta a esta interrogante puede haber un mensaje revelador.

Todas las noches se duerme y se sueña, aunque la persona no lo recuerde. Algunos conocedores del tema recomiendan tener un diario o cuaderno de sueños, en el cual se anote día a día -apenas despierte- eso que se miró mientras estaba dormido.


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¿Para qué dormimos?

- Regenerar el organismo. En este tiempo, se eleva la regeneración celular, cicatrizan las heridas, se reparan lesiones y se reconstituye tejido.
- Aumentar la resistencia. En el sueño, aumentan las defensas de tal manera que el organismo puede defenderse de las agresiones microbianas.
- Crecer. Mientras se duerme hay mayor secreción de la hormona del crecimiento en la hipófisis. Es por ello que los niños necesitan más horas de sueño que los adultos.

¿Para qué soñamos?

- Organizar la memoria. Una de las funciones del sueño, según dicen los especialistas, es filtrar los acontecimientos más importantes sucedidos en el día.
- Estimular el aprendizaje. Se cree que hay relación entre el sueño REM y el desarrollo de las funciones cerebrales.
- Seguridad física. Dadas las fases del sueño, existen momentos en los que el durmiente se encuentra en un estado menos profundo, esta condición le brinda un estado de seguridad y de control.

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Si sueñas con un matrimonio…

En la cultura popular existen muchos mitos alrededor de los sueños. Por ejemplo, si aparece un matrimonio, se pronostica una muerte cercana y, por el contrario, el fallecimiento de un ser cercano significa que una boda viene en camino.

Otro cuento común es que si aparecen dientes que se caen o se rompen mientras se duerme, la muerte está cerca. Dicen que un caballo blanco significa prosperidad económica; un libro, larga vida; y una cascada, un matrimonio exitoso.

En Venezuela y otros países de América, estos mensajes también se vinculan con los juegos de azar. Por ejemplo, si aparece una gallina es porque saldrá premiado el número 50; si es un avión, hay que apostar por el 01, y por el 51 si el sueño es con una monja.

Estas creencias vienen desde tiempos pasados y se pueden vincular con el psicólogo Carl Jung, quien a través de la creación de los arquetipos y su interés sobre los sueños, habló de lo que es el inconsciente colectivo, es decir, lo que es común para un gran número de personas a pesar de que pareciera no haber una conexión obvia. Con el paso el tiempo, estos mitos se han ido alterando y ajustando a las sociedades.

Para cada persona su sueño tiene un significado único y específico, que está relacionado a su proceso personal y momento existencial. Lo que para un soñante simboliza el mar puede ser diferente para otro. Cada quien le brindará las cualidades y características que más lo representan.



Autora del texto: Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, junio 01, 2009

¿La Autoayuda ayuda?

Los libros de autoayuda ocupan grandes lugares dentro de las librerías. Es un fenómeno que parece haber trascendido una simple moda y se ha convertido en un mecanismo de búsqueda para ávidos lectores que necesitan una guía para su camino.



Existen libros, manuales, sitios en Internet, grupos, revistas, publicaciones. Todos con la misma etiqueta: “autoayuda”. Un concepto que se ha popularizado y vinculado con la posibilidad de salir de un problema, en teoría, sin ayuda externa.

Aceptada por algunos. Rechazada por otros. ¿Realmente es posible que una persona logre sanar sin ayuda de otro? ¿Es tan simple como leerse un libro y pasar de la tristeza a la felicidad?

En primer lugar, parece ser necesario definir de qué se habla cuando se aborda este término. Gabriel Rodríguez, terapeuta y especialista en dinámica social, señala que el concepto tiene fronteras muy etéreas. 
“Puedo ir a terapia y se puede considerar autoayuda, siempre y cuando haga algo con esta información. Le doy una validación personal y decido que me va a ayudar”, explica. 

Agrega que puede ser una forma o vía para que una persona pueda comenzar a mirar sus potencialidades y reconocerlas. Por su parte, Alfonso Angulo, especialista en dinámicas de grupo, la define como una serie de parámetros o fundamentos para encontrar una solución a un evento que resulta movilizador.

¿Líder o seguidor?


Uno de los principios fundamentales de la autoayuda es que, en teoría y como su nombre lo indica, es la propia persona la que a través de ciertas herramientas –teóricas- resuelve una situación que le está resultando conflictiva para su vida. Pero, ¿esto es realmente así?

“La autoayuda está dirigida por algo o alguien, el autor del libro, por ejemplo. Así que, de cualquier  manera, estoy siguiendo a algo o a alguien. Quizá lo estoy aplicando solo, pero estoy siguiendo los parámetros de alguien”, dice Alfonso Angulo.

En este mismo sentido, Gabriel Rodríguez explica que la terapia funciona de manera parecida a la religión. “Hay un elemento de disposición y uno de fe, que es funcional y le sirve a quien lo profesa, y no necesita una base racional o de entendimiento”, expresa el terapeuta.

Los especialistas consultados creen que la terapia, de la corriente que sea, se puede considerar una forma de autoayuda. Y lo sustentan de la siguiente manera: “Al visitar a un terapeuta, ya me estoy ayudando. Voy a un lugar a hacer un trabajo, a revisar mi existencia, a hacer cambios, sea agradable o no”, dice Alfonso Angulo.

Para Rodríguez, lo fundamental del tema es que la persona valide esa herramienta que está necesitando recibir o tomar. “La autoayuda funciona cuando el individuo quiere recibir ayuda”, explica.











¿Qué busco?

Reza la frase popular “el maestro aparece cuando el alumno está preparado”. Esto puede sustentar que hace cinco años un determinado autor fue transcendental para un ser humano, y en el presente, esta misma persona ya no lea a este escritor, sino que se encuentre en otra actividad.

“Cuando buscas consejos, normalmente encuentras ése que quieres escuchar”, dice Rodríguez.

Alfonso Angulo, por su parte, dice que cada individuo toma un camino, el que mejor le parezca, para llegar a su verdad. “Voy a decidir mi ruta y me voy a identificar con el autor o tendencia que se parezca más a mí o a lo que está dentro de mí que está buscando salir”, dice el especialista.

La búsqueda personal nace desde un deseo de cambio, y quizá también, desde la sabiduría interna de que realmente la persona puede modificar algún aspecto de su vida. “El individuo comienza a tomar conciencia de su poder, su condición y de su posibilidad de cambiar por sus propios medios”, dice Angulo.

“Yo puedo solo”

Si bien la auto observación es fundamental para el proceso de crecimiento personal, la falsa creencia de que “yo puedo solo”, puede restar objetividad dentro de este mismo viaje interior.

“Pensar de esta manera, me puede restar objetividad. Puedo pensar que resolviendo lo que a mí me parece, solucioné toda la situación. Y no nos damos cuenta que nuestros mecanismos de defensa nos resguardan para evitar ver eso que nos duele o perturba”, indica Alfonso Angulo.

En este mismo tema, Gabriel Rodríguez señala que el ser humano es gregario por naturaleza y necesita al otro para su vida. 

“Me leí todos los libros”

¿Qué pasa con las personas que se convierten en coleccionistas de libros de autoayuda? Se los devoran y son capaces de recitar públicamente lo que los autores teorizan en sus publicaciones. 

“La autoayuda sin responsabilidad no es más que una masturbación mental”, opina Rodríguez. “El tema –continúa- no es que se puedan aplicar soluciones, sino que se haga”.

Estos mismos individuos que se convierten en enciclopedias ambulantes, pueden ser muy buenos para dar consejos a los demás y no tan efectivos para trabajar en su propia existencia. Aunque es una paradoja, puede ser muy real en la cotidianidad.

Es allí, donde a juicio de los especialistas, la responsabilidad juega un rol fundamental. No se trata de la cantidad de libros que se puedan leer o de mil horas de terapia a las que se puedan asistir, el tema está orientado en lo que se hace con toda esta información y cómo se integra a la vida cotidiana.



Los PRO y  CONTRA de la Autoayuda

Lo positivo
+ Posibilita que el seguidor comience a hacer consciente una información, es decir, empieza a vivir con ella y a incluirla en su día a día.
¬+ Permite reconocer potencialidades en ti.
+ Puede ampliar horizontes. Reconozco  lo que sucede en otros lugares y a otras personas. 
+ Se puede aprender de la experiencia ajena. 
+ Se logran identificar alternativas o formas nuevas para resolver situaciones conflictivas.
+ Da la opción de validar acciones y decidir desde cada quien, si aplico cambios o no.

Lo negativo
- La falsa creencia de que la persona es “Superman” y puede resolver el mundo por sí mismo. Esto, lo puede segregar del colectivo y disminuir su capacidad de encuentro y contacto.
- Si estas posibles soluciones dadas afuera, no se ponen en práctica; pueden convertirse  en frustraciones.
- Es una entelequia. ¿Quién dice que de verdad me ayudo? ¿Cómo se pondera la eficiencia de los resultados? ¿Cómo se valida que es una alternativa que sirva o no? 
- El hecho de que le funcione a otro, no es garantía para todos.
- La persona puede acercarse a una herramienta con determinadas expectativas. ¿Y si no la llena? ¿Y si la moviliza y este individuo no sabe qué hacer con ese proceso?



Selección de libros
Dentro de la gran variedad de posibilidades editoriales, los entrevistados seleccionaron algunos de los títulos que a su juicio, son significativos dentro del tema:
- El arte de amargarse la vida. Paul Watzlawick.
- El caballero de la armadura oxidada. Robert Fisher.
- El arte de amar. Erich Fromm.
- El loco. Khalil Gibrán.
- Cuentos para pensar. Jorge Bucay.
- Tus zonas erróneas. Wayne Dyer.
- El Alquimista. Paulo Coelho.




Autor del texto:
Este artículo fue escrito por Raiza Ramirez, Psicoterapeuta Gestalt y Terapeuta en Constelaciones Familiares. Con la colaboración de: José Gabriel Rodríguez y Alfonso Angulo.
Este texto fue publicado en la revista Estética y Salud del mes de mayo de 2009.


domingo, mayo 24, 2009

¿Cómo está tu Autoestima?


Hay libros de autoestima, cursos y talleres para tener autoestima, una persona le dice a la otra “tienes baja autoestima”, una amiga le dice a otra: “Si le dices eso a tu hijo, se le bajará la autoestima”, otros dicen “¡Qué gran autoestima tienes!”

La gran pregunta es: qué es eso de la autoestima. Como es eso de “estimarse uno mismo”.  La definición de la Real Academia Española es: valoración generalmente positiva de sí mismo. Así que parece que amarse es sinónimo de esta palabra.

Y también autoestima es mucho más que quererse.

¿Qué otros significados encierra esta palabra?

* Autoestima es estar parado sobre mis propios pies, sin intentar depender de otro o hacer que el otro mejore mi vida.

* Es también conocer mis potencialidades y limitaciones. Saber que si bien puedo hacer muchas cosas, también puedo pedir ayuda cuando lo requiero. 

* Es decir que si y también que no, sin experimentar culpa en ninguna de las dos respuestas.

* Es estar en contacto con mis necesidades y movilizar mis recursos para satisfacerlas. Poder tomar del ambiente lo que requiero y dejar a un lado lo que no me hace falta. 

* E incluso, luego, asimilar o rechazar eso que tomé del afuera. Sin tratar de complacer al otro.

* Autoestima es saber que puedo equivocarme y que es posible que las cosas no salgan como quiero. Y eso también está bien para mí, porque soy capaz de correr el riesgo  y buscar hacerlo diferente.

* Autoestima no es ser feliz los 365 días del año, 24 horas al día. Es aceptar mis emociones y sus matices sin luchar contra ellas. 

* Es saber que puedo disfrutar de la presencia de otro y que también puedo quedarme sola y pasarla bien a mi lado.

Luego de leer esto, ¿Cómo está tu autoestima?



Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, mayo 18, 2009

Dar y recibir














Tal día como hoy hace 10 años…
Un hombre se encuentra con una mujer.
La mujer le dice: “Tengo sed”.
El hombre le responde: “No tengo nada para darte”.
Ella insiste en su necesidad de líquido. 
Él no puede satisfacer la necesidad de ella, pues no tiene cómo. No se trata de que no quiera hacerlo, es que simplemente no puede.
Pasado un tiempo, se distancian.
















Tal día como hoy 10 años después
Se vuelven a encontrar el mismo hombre y la misma mujer.
Él trae una botella con agua en la mano.
Apenas se encuentran y sin mediar palabra, él se la entrega a ella.
Ella lo mira con asombro y casi sin entender lo que sucede.
Ella le pregunta: “¿Y esa botella con agua?”
Él dice: “Para tu sed”.
Ella replica: “¿Cuál sed?”
“La que dijiste que tienes”, dice él.
Ella comenta: “Eso fue hace 10 años. Gracias por el agua, pero ya no tengo sed”.
Se distancian.












Para reflexionar:
Si bien solo podemos entregar lo que tenemos, también es importante mirar si “eso” que tenemos para dar es lo que necesita el otro.
En los encuentros descritos, ambos terminan en distanciamiento. Quizá por la misma razón: no 
hay acuerdo entre el dar y el recibir.
Sin negociación es más difícil el encuentro. 
Para que pueda haber un encuentro: ambos damos y ambos recibimos. Y además, lo que damos y recibimos, nos sirve, nos resulta nutritivo, nos provoca quedarnos para seguir dando y recibiendo.


Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

domingo, mayo 03, 2009

La elección de la ensalada

Elegir puede ser todo un tema para algunas personas.
La indecisión puede apoderarse del momento, las dudas y otros muchos factores pueden influir a la hora de tomar un rumbo determinado.
En otros casos, puede ser que una persona no tenga problemas para elegir, sino más bien para defender sus elecciones.











A continuación un ejemplo.


Ana llega a un restaurante con sus amigos más cercanos de la Universidad. Se sientan en la mesa y les traen el menú.
Ana mira rápidamente la carta y escoge lo que desea comer: una ensalada. No hay duda de que ese es el plato que desea comer. Ella lo sabe. Se siente contenta ante la sola imagen de su ensalada frente a ella, se le hace agua la boca. Sabe lo que quiere y cierra el menú mientras sus amigos siguen mirando y decidiendo.
Llega el mesonero a la mesa a solicitar la orden. Ana es la primera en pedir su ensalada. El camarero anota la orden y los amigos de Ana comienzan a cuestionar su decisión: "Es poco, con eso no te vas a llenar", "¿Ensalada? ¿No será mejor que comas un pollo?, "Aquí las ensaladas no son tan buenas", "¿Estás segura de que eso es lo que quieres?", entre otras frases.
Se vive un momento de tensión en la mesa. Ana se incomoda. Su ánimo tranquilo y seguro cambió por completo. Empieza en ella un debate interno: ¿La ensalada será realmente lo que deseo?, ¿Tendrán mis amigos razón?, ¿Estaré equivocada?, ¿Qué es lo que quiero de verdad?.











Ahora, la pregunta es para ti: ¿Qué harías tú?
¿Cambiarías la orden o pedirías lo que deseas?
¿Defenderías tu elección? ¿Cómo lo harías?
¿Le dirías algo a tus amigos sobre tu elección y lo feliz que te hace esta decisión?

¿Cuántas veces has cambiado "la orden" para complacer al otro, pasando por alto tus propias necesidades, gustos o deseos? ¿Y cómo te has sentido luego de hacerlo?



Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

miércoles, abril 22, 2009

Yo, tú y el ambiente

Maneras de estar en el mundo



Primer modelo: CONTROL
+ En esta visión, el YO se impone sobre el TÚ. 
+ Se hace lo que YO digo, como YO lo digo, cuando YO lo digo. YO controlo.
+ Importa más mi visión que la del otro. 
+ Importan más mis necesidades que las del otro.
+ El otro, TÚ, debe adaptarse a mis necesidades para que esta “relación” pueda marchar.






Segundo modelo: MANIPULACIÓN
+ En esta visión, el TÚ se impone sobre el YO. 
+ Se hace lo que TÚ dices, como TÚ  lo dices, cuando TÚ lo dices. 
+ Aparentemente, TÚ tienes el control. Y también puede ser que el YO va llevando la cuenta exacta, para luego pasar la factura sobre esta vinculación.
+ En este esquema, Importa más tú visión que la mía. 
+ Tus necesidades se superponen sobre las mías.
+ Para que esta relación “funcione”, YO debo –aparentemente- postergar mis necesidades por ti.





Tercer modelo: SIN LÍMITES
+ Los que forman esta relación no saben dónde comienzan sus derechos o deberes, ni dónde finalizan. No hay límites.
+ Lo que impera es lo que suceda. Pareciera que cualquier cosa funciona para los dos.
+ No están claras ni especificadas las necesidades de los integrantes de esta relación.
+ Desde afuera, parece que a ambos les gusta lo mismo, hacen lo mismo, tienen las mismas ganas, metas y objetivos. Dentro, nadie sabe bien dónde está parado ni cuáles son las reglas del juego.
+ La relación puede finalizar en el momento exacto en que a alguno de los dos se le ocurra colocar el primer límite.



Cuarto modelo: LÍMITES CLAROS Y SANOS
+ Éste, parece el modelo más “sano” y funcional de estar en el mundo. Hay un límite claro entre el YO, el TÚ y el AMBIENTE.
+ Cada quien sabe cuál es su lugar, qué esperan de él, qué espera él del otro. Incluso, ambos toman en cuenta al contexto o al exterior, para tomar sus decisiones.
+ No se hace ni lo que yo quiero, ni que lo que tú quieres, sino logramos llegar a un punto medio que ambos queremos y que además se adaptar al ambiente.


Para reflexionar:
¿Con cuál de los modelos te sientes identificado?
¿En cuál de los modelos ubicarías a tu pareja?
¿Te gusta el modelo que tienes o deseas cambiarlo?
¿Sabes cómo puedes hacer para poner límites sanos?

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, abril 13, 2009

La Pareja y el morral















Una mujer, luego de pasar un tiempo sin pareja, conoce a dos hombres: A y B. El “A” parece tener todas las cualidades “buenas” que ellos “deben tener”: es soltero, tiene una buena posición económica, está disponible para ella, es cariñoso, de buena familia. El “B”, pareciera cargar una mochila más grande: tiene un hijo, una ex mujer y algunos problemas sin resolver.

Ambos hombres están interesados en la mujer. Ahora es ella la que tiene que decidir. 

Por buenas o por malas, ella se siente atraída por el hombre “B”. Ella se cuestiona la razón de su elección. Pregunta: ¿Qué me pasa? ¿Qué pasa que no elijo al que pareciera estar “mejor”?

Trato de responder a sus interrogantes con el siguiente ejemplo:

Imagina que vas subiendo una montaña, rodeada de otros escaladores como tú. Cada uno de ellos, incluyéndote, tiene su velocidad, su ritmo, su tiempo, según la mochila que carga y si propia capacidad física.

Los que van más rápido que tú y con menos peso, te pasan y te dejan atrás en la escalada. 

Los que llevan más peso, van más lento que tú. Así que eres capaz de pasarlos y dejarlos atrás.

Entonces, ¿Quién queda a tu lado? ¿Con quién subes la montaña? ¿Quién puede ser tu compañero en esta aventura? 

Respuesta simple: quien lleva el mismo peso que tú y tiene una capacidad física a la tuya.

Así que la próxima vez que veas a la pareja que escogiste, mira su morral, quizá es más parecido al tuyo de lo que imaginas. Sólo puedes escoger a alguien parecido a ti, aunque no lo creas. O a alguien que tiene algo para mostrarte de su propia mochila que quizá aún no has podido descubrir de la tuya.

La mujer se fue reflexionando sobre su propio morral y sus elecciones de pareja.


Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

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Contacto sin sobrecontacto

Ella va a su ritmo

Mamá y Papá: el principio de todo.

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La vida viene de mamá y papá. Y yo, como hijo soy 50% mamá y 50% papá. Estoy conectado una suerte de “hilos invisibles” a ellos y a los que vinieron antes que ellos y que hicieron posible mi vida. A donde me mueva y vaya, los hilos van conmigo. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Neurótico yo?

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Fritz Perls, creador de la Terapia Gestáltica, escribió que todos los seres humanos somos neuróticos. Esta aseveración quizá puede resultar antipática para algunos, ¿cómo es posible esto? A continuación podrás leer algunas pistas que te ayudarán a saber si eres neurótico o no. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

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Si se pudiera hablar de un “ideal”, sería el siguiente: tener el paraguas a la mano, estar pendiente del tiempo y probar. A veces será el momento de abrirlo porque el cielo anuncia tormenta y otras veces de cerrarlo pues el sol está resplandeciente. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

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Por muchos años esta mujer tuvo y mantuvo una empresa de múltiples empleados. Estaba tan atareada con sus ocupaciones que se olvidó de ella misma. A veces no se pagaba el sueldo, hubo años en los que no vio utilidades. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)