martes, junio 26, 2007

¡Uy, qué miedo tengo!

El miedo tiene mala publicidad. Desde pequeños nos dicen que no debemos sentir miedo, que el miedo es para los cobardes, que los valientes no sienten miedo, que es sinónimo de debilidad.

¿Es realmente así? ¿Es tan malo? ¿Cómo lo erradicamos de nuestra vida?

Mala noticia. No hay forma de eliminarlo ni de vivir sin miedo. Lo que sí hay es forma de reconciliarnos con él y hacerlo parte de nuestra vida de una manera sana.

Según el médico argentino, Norberto Levy, autor del libro “La sabiduría de las emociones”, el miedo es un mecanismo de alarma que usamos los humanos ante una situación que nos resulta amenazante.

Cuando sentimos temor, normalmente es en un momento en el que pensamos que lo que va a suceder (que aún no ha sucedido) va a dañarnos, herirnos o perjudicarnos de alguna manera. Mirándolo objetivamente, no nos asustamos cuando vemos al perro, nos asustamos pensando que el perro puede mordernos y que eso nos causará dolor.

Entonces, lo primero es reubicar al miedo. Es decir, mirarlo como una señal de alarma que genera nuestro cuerpo y no como un problema en sí. Esto, en buena parte, podrá ayudarte a aceptarlo y a saberlo utilizar.

El mismo Doctor Levy indica en el libro nombrado anteriormente que es gracias al miedo que miramos a los lados antes de cruzar la calle y que si no tuviéramos miedo, nos pondríamos en riesgos físicos innecesarios.

¿Qué puedes hacer?

Puedes comenzar por aceptar que sientes miedo cuando así sea. Tener miedo no debe ser vergonzoso, pues es una emoción tan válida como las demás.

Una vez que asumas el temor, puedes chequear dos cosas: la primera, cuál es la amenaza que existe para ti, qué es lo que te imaginas que puede pasar. Y lo segundo, observar en lo real, en el presente, si esto realmente está sucediendo o si te estás anticipando. Luego de estos dos pasos, podrás tomar una decisión de lo que necesitas o deseas hacer en ese momento.

El verdadero problema del miedo no es su presencia, sino cómo actuamos cuando él aparece. Cuando nos quedamos paralizados ante él y le damos más fuerza de la que realmente tiene, allí quizás podamos tener un inconveniente, pues estamos dejando de estar en el presente (la alarma) y nos estamos yendo hacia el futuro (la amenaza que aún no sucede)

Autor del texto: Raiza Ramírez - Terapeuta Gestáltica y Periodista.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,
Soy Daniel, estudio en Mexico la especialidad en desarrollo humano y gestalt. Me interesaría saber q otros autores conoces q hablen del miedo desde estos enfoques.
dr.regnier@hotmail.com

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