martes, agosto 28, 2007

Culpable soy yo

La culpa. Gran palabra. Fuerte. Relacionada con algo malo, mal hecho o incorrecto. Sentirse culpable, bien sea porque hay un dedo acusador frente a ti, como porque una voz interna te dice que “debes sentirte mal por haber hecho esto o haber dejado de hacer aquello” puede ser desagradable.

La culpa en sí misma no es resolutoria. ¿Qué ganas sintiéndote de esta manera? ¿Cambia algo en ti cuando experimentas esa sensación o se convierte en un peso en tu espalda?

En primer lugar, resulta importante diferenciar la culpa de la responsabilidad. Asumir “la culpa” de una situación no es necesariamente igual a hacerse responsable de ella.

Ser responsable tiene que ver con nuestra capacidad de responder ante un hecho determinado, es decir, asumir nuestra participación o hacernos cargo de lo que nos sucede en relación a un evento.

¿Qué hay detrás de la culpa?

De acuerdo a la Gestalt, detrás de la culpa hay resentimiento y detrás de éste, se esconde una exigencia. Al final, la fórmula lleva a pensar que tras el sentimiento de culpabilidad que puedes sentir, hay una demanda no realizada.

¿Cómo hago para que se vaya?

Cuando sientas culpa, prueba hacer lo siguiente. Concéntrate en la situación o persona del hecho en sí. Por ejemplo, “Me siento culpable por no haber acompañado a mi amiga Rosa al cine”.

Una vez hagas contacto con esta situación, prueba decirle la siguiente frase: “Yo resiento de ti…” (y completas la oración con aquello que te genera resentimiento por dentro) Siguiendo el ejemplo, la frase sería: “Rosa, resiento de ti que te molestes conmigo por no haber ido al cine contigo”.

El tercer paso es transformar ese resentimiento en una exigencia o demanda. Haz contacto con eso que necesitas recibir de esa persona. Y exprésalo de la siguiente manera: “Lo que necesito recibir de ti es…” (y completas la frase con tu demanda); también puedes probar con la siguiente frase: “Exijo que…” (y completas la oración como lo desees) Siguiendo el ejemplo: “Rosa, exijo que respetes mis tiempos”.

Una vez que hagas este ejercicio, fíjate si hubo un cambio en ti. Una vez que logras hacer contacto con lo que verdaderamente necesitas y te das el permiso de solicitarlo, la culpa se esfuma. La sustituyes por hacerte cargo (ser responsable) y un contacto directo.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

miércoles, agosto 15, 2007

Lo que siento, digo y hago

Unos de los objetivos o premisas básicas de la terapia gestáltica es lograr la congruencia. ¿Qué significa esto? Que la persona o paciente, logre conectarse con sus sensaciones y sus necesidades, de tal manera que actúe en coherencia con lo que siente y piensa.

Puede sucederte que crees sentirte de una determinada manera, por ejemplo, molesto y cuando revisas a detalle en tus emociones internas y sientes tu cuerpo, te das cuenta que detrás de esa supuesta rabia, lo que hay es dolor. ¿Qué haces con esta sensación? ¿Cómo actúas? ¿Desde lo que piensas, sientes o de otra manera?

Un organismo sano es congruente. Cuando piensa que está alegre, siente alegría en su interior y lo manifiesta en actos igualmente alegres, bien sea una sonrisa, una risa o un abrazo, por ejemplo.

Un organismo neurótico no es congruente. Piensa que está de una manera, siente de una segunda forma (o puede no sentir) y actúa en una tercera vía que puede, o no, ser coherente con el pensamiento o el sentimiento.

¿Qué hacer con esta mezcla?

Tomar conciencia de la incongruencia en un buen primer paso. Puede ser difícil aceptar la idea de que estás siendo incongruente en algún aspecto de tu vida y la verdad, es que cuando aceptas que algo no anda bien, es cuando comienzas a trabajar para que esto mejore.

La observación también es muy importante. Escúchate. Mírate con ojos compasivos y chequea cómo son tus pensamientos. Pon la lupa dentro de ti e trata de identificar eso que sientes, sea lo que sea. Una vez que logras sintonizar estos dos aspectos (pensamientos y sentimientos), concéntrate en las acciones. ¿Cómo actúas? ¿Desde dónde? ¿Eres coherente con lo que sientes?

Eso sí, es importante tener cuidado entre lo que es tu necesidad y lo que te conviene. En determinadas situaciones, no podrás hacer lo que realmente quisieras. Por ejemplo, aunque tengas muchas ganas de gritarle a tu jefe, si lo haces puedes poner en riesgo tu trabajo. Es allí cuando, puedes tomar conciencia de lo que sientes y antepones lo que te conviene a tu necesidad. Quizá, luego a solas, en casa, puedes sacar esa molestia de tu cuerpo.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

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