
La vida corre como el agua de una cascada.
De arriba hacia abajo. Naturalmente.
De arriba, donde se encuentran nuestros ancestros y todos los que vinieron antes, tomamos la vida.
Y abajo, estamos nosotros, los que llegamos después. Los que nos bañamos con el agua que nos dan mamá y papá y a los que nos toca seguir corriendo este líquido hacia abajo, hacia nuestros hijos. Nos toca dar vida y hacer algo con la vida que nuestros padres nos dieron.
No tomar
Puede pasar que como hijo me parezca que el agua que viene de mis padres es mala, escasa o simplemente no me gusta (siguiendo la analogía que hace Joan Garriga en el cuento "¿Dónde están las monedas?"), entonces decido quitarme de esa cascada. Y quedo seco. No puedo tomar la vida de mis padres y por lo tanto, no puedo pasarla a mis hijos. Es probable que así me sienta desdichado e infeliz. Que me cueste un poco más la vida.
También puede pasar que yo crea que puedo tomar una cubeta o tobo, llenarla con el agua que me llega de mis ancestros y reenviarla hacia arriba, creyendo de esta manera que mis padres se van a nutrir de mi agua, que puedo darles agua a ellos. Y esto, no es más que una ilusión, porque el agua siempre correrá hacia abajo.
Estos son los casos de los hijos que desean hacerse cargo de los padres (emocionalmente), que creen que pueden arreglar la vida de sus ancestros (por la lealtad invisible que los une a ellos), que cree que si cede su agua a los que vinieron antes, toda la cascada o familia va a estar mejor. Sin darse cuenta de que ése es un precio muy algo para quien vino después.
No puedo hacer nada por los que vinieron antes de mí. Solo puedo tomar de ellos y dejar que fluya esta corriente a donde tiene que ir.
Tomar o el mejor baño de mi vida
Lo que puedo hacer, lo que mejor puedo hacer es tomar mi lugar. Pararme debajo de ese chorro de agua, sea pequeño o grande, sea transparente o de cualquier otro color, sea caliente o frío, y dejarme mojar por él, por la vida, por los que vinieron antes.
Lo mejor que puedo hacer es mirar hacia arriba y mirar. Mirar y mirar. Honrar a esos que llegaron antes que yo y que pasaron la vida de una generación a otra. Los que hicieron posible que yo esté aquí hoy.
Ese es mi mejor trabajo. Mi verdadero destino se muestra cuando ocupo mi lugar.
Raiza Ramirez
2 comentarios:
Muy interesante tu apreciación de la cascada. Me ayuda mucho para mi aquí y ahora.
gracias,
Lucía
Excelente articulo. Muy facil de asimilar.
Publicar un comentario