miércoles, enero 24, 2007

Actitud gestáltica

¿Cómo es un terapeuta gestáltico?

Para esta pregunta existen muchas respuestas posibles y a la vez ninguna.

En diferentes libros de Gestalt, los autores hablan de “acompañar” al paciente en su proceso, a su ritmo, a su tiempo y según sus posibilidades. Esto sería parecido a convertirse en el copiloto de un auto en el que nosotros como terapeutas no decidimos la velocidad, ni manejamos el vehículo y tampoco escogemos la ruta. Entonces ¿qué hacemos?

Siguiendo en este ejemplo del copiloto, sí podríamos mostrarle al piloto lo obvio, cosas que posiblemente él no observa, bien sea porque está preocupado por el futuro, porque está angustiado por el pasado, porque quisiera viajar acompañado en vez de hacerlo solo, porque no sabe cómo transitar en esa ruta, porque no sabe cómo detenerse, porque no sabe cómo contactarse con otros pilotos sin competir o hacerse daño, entre muchísimas posibilidades.

La cuestión no es saber por qué al piloto le sucede lo que le acontece. Allí no hay respuesta alguna. Quizá la cuestión sea estar con él e irle marcando la forma en la que habitualmente maneja ese vehículo que es su vida, de tal manera que el paciente se vaya dando cuenta de los esquemas viejos que ya no le sirven y los sustituya por otros, nuevos y diferentes para él.

Podemos ayudar a que perciba la velocidad a la que va y se dé cuenta si quiere ir a ese ritmo o más rápido, quizá más lento; quizá más rápido ahora y más lento luego, por ejemplo. O que se dé cuenta de que si no para nunca a descansar, lo más probable es que se agote y ya no quiera manejar más o que si no se detiene a hablar y a compartir con otros pilotos, no podrá contactarse con ellos.

Igualmente, nuestro trabajo terapéutico está en mostrarle que a veces lo que se imagina no es lo que realmente sucede. Quizá a veces el piloto escoge la Ruta B en vez de la Ruta A porque creyó ver animales en la A y pensó que era mejor evitarlos. Así que, desde el asiento de al lado, le decimos que pruebe y que se dé cuenta si lo que ve como una amenaza es real o se basa en un imaginario. Lo invitamos a que se contacte con sus emociones y con su cuerpo, mas que con su mente. Lo invitamos a que desde sus necesidades genuinas haga contacto con él mismo y con su ambiente.

¿Cómo lo hacemos? El cómo de nuestra labor está en la técnica. Técnicas que aprendemos en la escuela y sin recetario vamos dosificando delante de nuestro paciente, según su ritmo, su proceso, nuestro instinto, nuestro amor, nuestro respeto y nuestra actitud. Parece fácil de escribir y decir, sin embargo, esto tiene lo suyo y en sí es también un tema a tratar.

El instinto tiene que ver con la actitud. Y es lo que en definitiva, marca la diferencia en un trabajo o en otro. Y no se trata sólo de la actitud del terapeuta, también tiene que ver con la actitud del paciente.

Vayamos por partes. La actitud del terapeuta. Saber utilizar una silla vacía, una técnica expresiva o una supresiva no es la garantía del éxito de una terapia, incluso aún cuando ésta sea usada en un momento oportuno o de una manera correcta.

Como facilitadores podemos conocer que si movemos una palanca del auto de determinada manera, esto puede causar un efecto en el piloto o en el viaje que realiza. Ahora bien, si esto no viene acompañado de una presencia entera, de disposición para el otro, el efecto será menor o al menos diferente. He allí la distinción: la entrega, la confianza, el estar allí, conocer y aceptar mis límites, con conciencia de que este momento es único y la persona que tengo a mi lado también lo es, con la noción de que no soy “esto” o “aquello” y que vivo en una constante actualización de mí mismo. No puedo, como terapeuta, mostrarle al otro lo que yo no puedo ver en mi propio camino. No puedo llevar a un paciente a visitar la nieve si mi propio cuerpo aún no la ha conocido. No en vano dicen que el techo del paciente es el mismo que el del terapeuta.

Por ello es tan importante que el terapeuta haya realizado trabajo personal. El desarrollo de la actitud gestáltica tiene que ver con mi crecimiento, con mis propias experiencias, con pasar por mi cuerpo lo que invito al otro a experimentar, con haber limpiado mi casa para poder invitar al otro a que venga a visitarme.

Sobre la actitud del paciente. Él o ella vienen como vienen, como pueden, como saben. No hay más ni menos. El terapeuta propicia el contacto, consigo y con el ambiente, estimula la responsabilidad, lo invita a vivir nuevas experiencias fuera de la cristalización, lo aúpa a que sea auténtico y que se dé el permiso de escucharse, sentirse y ser congruente con él y con sus sensaciones. Está a su lado para contenerlo cuando hace falta y para frustrarlo si así se requiere.

El viaje que realizamos con el o los pacientes durará lo que tenga que durar. El tiempo depende de cómo se va avanzando en la carretera. Puede suceder que un paciente no esté preparado para seguir ahondando en su propio proceso, está en él y en sus propio ritmo, decidir cuándo estar y cuándo no. Es allí donde nuestra flexibilidad como copilotos juega un rol fundamental, por más que deseemos estar para el otro y por más bien intencionadas que sea nuestra actitud y disposición, el proceso es del otro, no nuestro. Y por lo tanto, es nuestro trabajo respetarlo y acompañarlo mientras él así lo desee.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares
Septiembre, 2006

lunes, enero 22, 2007

Oración gestáltica y oración neurótica

¿Encuentra alguna diferencia entre una y otra?

Oración Gestáltica (Fritz Perls)
Yo soy yo. Tú eres tú.
No estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Ni tú estás en este mundo para cumplir las mías.
Si en algún momento nos encontramos, será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.

Oración Neurótica (antigestáltica)
No sé quién soy pero sí sé quién eres tú.
Estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Y quiero que tú hagas lo que yo quiero que hagas.
Haré todo lo posible para lograr nuestro encuentro.
Porque no me imagino la vida sin ti.

jueves, enero 18, 2007

¿Qué es eso de la Gestalt?

¿Qué es eso de la Gestalt?

Es una palabra alemana, en principio. Es una rama de la Psicología Humanista, en segundo lugar. Es una forma de terapia creada por Fritz Perls entre los años 50 y 60 del siglo XX. Es una forma de vida, al menos para mí.

¿Qué significa esto de vivir gestálticamente o eso de ser gestáltico? Muchos autores contemporáneos se han dado a la tarea de describir lo que esto significa. Me tomaré el atrevimiento de hacer mi propia versión de la Gestalt para contarla a quien lea estas líneas.

Gestalt es vivir en el ahora. En el presente. Sin cargar con el pasado que me pesa, me atormenta o me hizo feliz, simplemente porque ya pasó y no puedo cambiarlo. Y sin adelantarme al futuro que me angustia, me maravilla o me da miedo, porque aún no ha llegado este tiempo y no sé qué va a suceder. Así que cuando vivo gestálticamente, vivo en el presente, afino mis sentidos, los amplifico y estoy en el mundo con todo mi ser.

Gestalt es hablar en primera persona. Es dejar de responsabilizar al otro por lo que me sucede a mí. Es cambiar la frase “Tú me haces sentir triste” por “Yo me siento triste”, porque la tristeza y en general, todos los sentimientos que experimento son míos, no son del otro, no le pertenecen a nadie más. Mi vida es mía y yo soy responsable de ella, de generar cambios en lo que quiero modificar y de aceptar lo que no puedo cambiar.

Gestalt es dejar de ver en el otro lo que es mío o más bien, es apropiarme de lo que me pertenece. Es saber que me reflejo en el otro y que eso que veo en el que tengo en frente, es una de mis partes, sea una cualidad negativa o positiva. Y que cuando me apropio de estas características, me completo.

Gestalt es autoapoyarme, es saber que cuento conmigo y que no necesito al otro para ser feliz. Lo que no significa que soy autosuficiente. Mientras mejor pueda apoyarme sobre mis pies e manipule menos al ambiente y a las personas que se encuentran en el mundo, de mejor calidad serán mis relaciones y mi contacto con el otro. Apoyada en mí, podré generar contactos genuinos con el afuera, porque sé lo que puedo hacer, lo que valgo, sé que tengo limitaciones y me relaciono desde mi ser más auténtico.

Gestalt es saber que soy más que mente y cuerpo, soy un ser humano completo. Es reconocerme en cada uno de mis sentidos, de mis órganos. Saber que no es que tengo un corazón, sino que también soy ese corazón que late en mi pecho. Es saber que en mi cuerpo físico se aloja gran cantidad de información y que mi cuerpo, que también soy yo, me habla a cada instante.

Gestalt es evitar la palabra “pero” de mi vocabulario. Para Fritz Perls, la palabra pero entre dos oraciones, niega a la primera frase. Y la Gestalt es también integración, es decir, el complemento de las partes, por más opuestas que éstas sean. Haz una prueba y cambia el “pero” por un “y”, probablemente suene muy diferente. “Me gustó ir a la fiesta, pero yo quería irme temprano a mi casa”. Con la sustitución de palabras sería: “Me gustó ir a la fiesta y quería irme temprano a mi casa”. En la segunda opción ninguna oración niega a la otra, ambas existen y son verdaderas.

Gestalt es ser congruente conmigo. Es estar en contacto con mis sentimientos y actuar en línea con ellos. Si estoy triste, manifiesto mi tristeza; si siento rabia, la asumo y no la evado. Es saber que no hay aspectos buenos o malos y tanto aquello que acepto de mí, como esos aspectos que rechazo, son míos, me pertenecen y tienen algo aportar en mi vida.

Gestalt es cortar con las respuestas y actitudes cristalizadas. Romper con respuestas habituales que suelen generar las mismas situaciones. Es dejarme de colocar rótulos ante el “Yo soy esto o aquello”, al saber que puedo ser “esto” y también “aquello”; y que la selección la haré según el momento que vivo, la circunstancia y la sensación y sentimiento del instante. Es plantearme cómo puedo hacerlo diferente esta vez y arriesgarme a hacerlo.

Gestalt es saberme una persona en crecimiento, saberme un ser inacabado y no por ello incompleto. Gestalt es aprender algo de mí todos los días y a la vez aprender del otro, sin olvidarme de mí.

Gestalt es todo lo anterior y un poco más.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares
14 de noviembre de 2006

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