sábado, febrero 07, 2009

CUENTO: Los caprichos de Ma. V.


Los caprichos de Ma. V.

 

María Victoria Charusi de la Castaneda Blanco. ¿Es un nombre muy largo, verdad? Pues aunque parezca de mentira, es un nombre real.


Cuando conocí a Mª V. (para hacerlo más corto) tenía nueve años, estudiaba tercer grado y aunque no le gustaba mucho la escuela, asistía porque su papá era el dueño.


Vivía en una pequeña ciudad llamada Cantaclaro, que quedaba al lado de otra inmensa ciudad muy rica, grande y poderosa. Cantaclaro, a pesar de su tamaño, era una inmensa productora de carros, comida, ropa, muebles y muchas cosas más.


Pero volvamos a Mª V. Era una niña muy linda, aunque un poco floja. Prefería dormir a hacer sus deberes. O jugar antes que ayudar en su hogar. Tenía el cabello ondulado y largo de color marrón, que combinaba perfectamente con sus ojos del mismo color.

 

Era una chiquilla normal, pero como todo el mundo tenía un defecto: era muy caprichosa y siempre quería hacer lo que le diera la gana.

 

Su padre, el Sr. Charusi era un activo hombre de negocios, dueño de la mayoría de las fábricas de Cantaclaro. Era un hombre muy bueno y quería tanto a su hija, que la dejaba hacer y deshacer a su antojo. No le importaba, porque él tenía tanto dinero, pero tanto dinero, que creía podía complacer cualquiera de las peticiones de Mª V.

 

Al principio, la niña solo pedía cosas materiales: muñecas, ropa, zapatos, juguetes, peluches y todo aquello que por su mente pasara. Su padre, que no podía decirle que no y que no medía sus gastos con ella, abría su cartera y sacaba el dinero que hacía falta para complacer los gustos y caprichos de la pequeña.

 

Como ya ella sabía que su progenitor le daría lo que ella quisiera, optó por pedirle cosas cada vez más difíciles de conseguir y más costosas. Incluso, empezó a solicitarle algunas que no se compran con dinero.

 

Un día, muy temprano, le dijo a su padre que no quería ir al colegio.

 

-         Hija, ¿por qué no quieres ir al colegio? – dijo el Sr. Charusi.

-         Porque no – contestó ella despreocupadamente.

-         María Victoria no es bueno que faltes al colegio…

-         No quiero ir, dijo ella de manera decidida.

 

Como el Sr. Charusi no podía decirle que no a su hija, le dio permiso para no ir al colegio, pensó que por un día de clase que la niña perdiera, el mundo no se iba a acabar.

 

Luego de unos días, no conforme con no querer ir al colegio, Mª V. no deseaba que nadie fuera, deseaba que por un día se suspendieran las clases para todos.

 

Su padre, entre sorprendido e indeciso, cuestionó la razón de su capricho. Ella, contestó como siempre: simplemente lo deseaba. El padre, nuevamente la complació y mandó a suspender las clases por cualquier motivo o razón.

 

Y así, entre su negativa de ir a clases cada vez que le provocaba y la suspensión de clases cada vez que la niña quería, los niños de Cantaclaro comenzaron a olvidar lo que habían aprendido a lo largo del año escolar.

 

Pero los caprichos de Mª V. no quedaron allí. Un día le preguntó a su padre:

 

-         ¿Qué día es hoy?

-         Lunes – dijo él.

-         ¡Me gustaría tanto que mañana fuera domigo!, expresó la niña.

-         Pero eso es imposible María Victoria, dijo el padre con cara de asombro.

-         Para ti nada es imposible – respondió ella.

-         Pero, ¿cómo voy a cambiar un día de la semana por otro? No soy Dios…

-         Papá, todas las fábricas de esta ciudad son tuyas, puedes hacer que nadie trabaje mañana y así parecerá domingo. Además, puedes hacer que haya una hermosa feria como la de los domingos y así parecerá que es fin de semana – se le ocurrió a Mª V.

 

El padre de Mª V. no tuvo una respuesta inmediata, pero como no podía decirle que no a su hija, hizo lo que ella quiso. Y ese martes fue domingo.

 

En un primer momento, la gente saltó de la alegría al saber que no iban a trabajar y que tenían un día libre, pero a la vez se preguntaban qué día sería el siguiente: si lunes o miércoles.

 

Así pasó una y otra vez, cada vez que a Mª V. se le ocurría, le pedía a su papá que cambiara el día de la semana, o que cerrara el colegio, o cualquier cosa que por su mente pasara.

 

La confusión de la gente al no saber en qué día de la semana era, junto al olvido de los niños por no ir a la escuela y el de los trabajadores por no ir a las fábricas, convirtió a Cantaclaro en un pueblo pobre, triste y olvidado. Ya no era rico, alegre y poderoso, como solía ser.

 

Como las empresas trabajaban menos, producían mucho menos dinero, así que no había forma de pagar a los trabajadores y mucho menos obtener ganancias para la familia Charusi. El dinero del Sr. Charusi fue desapareciendo, porque todavía el padre de Mª V. no podía decirle que no a su hija.

 

Cuando se le terminaron sus ahorros, el Sr. Charusi tuvo que vender algunas de sus empresas a los señores de la gran cuidad vecina de Cantaclaro. Y a pesar de esto, el padre de Mª V. aún no le podía decir que no a su hija.

 

La gente comenzó a emigrar, buscando un mejor futuro para ellos y su familia. Algunas fábricas cerradas y la confusión seguían siendo las noticias de la ciudad. Las máquinas empezaron a oxidarse y los que quedaban en el pueblo, comenzaron a olvidarse de cómo hacer su trabajo y de lo que sabían. Los niños no fueron más a la escuela y así, pronto olvidaron cómo leer y escribir.

 

Mientras esto seguía pasando, Mª V. seguía en su cuarto, entre sus juguetes y sus caprichos, como si nada estuviera pasando, porque su padre no podía decirle que no.

 

El Sr. Charusi, luego de vender todas sus empresas, hipotecar la casa, vender lo que había dentro de ella, incluyendo su cama y gastar todo el dinero que tenía en sus cuentas, tuvo que decirle a su hija que también había que vender parte de sus cosas para poder comprar algo de comer.

 

Mª V. no entendía bien lo que pasaba, pero no hubo más remedio. Tuvo que deshacerse de todas sus cosas bonitas, sus juguetes, sus muñecas e incluso sus vestidos.

 

Los Charusi ya no eran ricos, ni Cantaclaro una ciudad con futuro. La familia tuvo que mudarse a la ciudad de al lado y empezar de nuevo.

 

El padre buscó trabajo como obrero en una fábrica de zapatos y ella, tuvo que empezar la escuela de nuevo. Mª V. también aprendió a hacer dulces criollos, para venderlos y así ayudar a su padre.

 

Con el tiempo, las cosas cambiaron y de esta manera fue como el Sr. Charusi aprendió a decirle que NO a su hija.

 

 

EPÍLOGO

¡Hola! Mi nombre es María Victoria. Les escribo esta carta porque quiero decirles algunas cosas.

Ustedes leyeron mi historia, ¿verdad? Bueno, de este cuento aprendí que no todo puede ser como yo quiero. Y a pesar de que pueda tener todo al alcance de mi mano, no quiero ni puedo pensar solo en mí. Aprendí a pensar en los demás también.

También me di cuenta que es importante valorar lo que tengo y trabajar para poder alcanzar las metas que deseo.

Espero que ustedes también hayan aprendido algo. ¡Chao!

María Victoria Charusi de la Castaneda Blanco


Autora del cuento: Raiza Ramìrez.
Este cuento fue escrito en septiembre de 1993.

miércoles, febrero 04, 2009

La importancia de los límites



La importancia de los límites 
Aquí empieza, allá termina



Suelen funcionar como una suerte de banda flexible que se estira y se encoge. Si no existieran, la vida sería caótica. Y usarlos en exceso, también podría resultar poco sano. La cuestión está en aprender cómo colocar límites para lograr un equilibrio.


El verdadero contacto sólo se da entre dos seresseparados. Esta en una frase famosa de la Psicoterapia Gestalt. La misma, alude a la necesidad de límites entre un ser y otro para que puedan encontrarse.

Si cada uno sabe quién es, hasta dónde llega y lo que necesita, entonces podrá vincularse con un otro. De lo contrario, lo que se produce no es un contacto sano, sino un “pasticho” en el que ninguno de los integrantes sabe quién es quién.

He allí la importancia primaria de los límites. Luego, en la cotidianidad, éstos son los que hacen entender a un grupo de personas lo que está bien o está mal, lo correcto o lo incorrecto, dónde comienza algo y en qué lugar termina.

A juicio de Daniel Sánchez, psicólogo clínico y psicoterapeuta, los límites funcionan como unas compuertas que se abren y se cierran en cualquier

 momento. “Ambos están intrínsicamente relacionados. Se pueden cerrar para defendernos, de un abuso tal vez o de malas creencias, y también se abren para querer”, indica el especialista.




En primera persona

Previo a colocar límites en el exterior, parece importante colocarlos internamente. Daniel Sánchez señala que las personas pueden ser autolimitantes, excediéndose en las barreras que se colocan; o extralimitantes, cuando no se colocan fronteras.

En este último ejemplo, explica el entrevistado que ir sin límites propios por la vida es como andar con un cometa deshaciéndose. “La persona puede ir a tal velocidad y con tan poco cuidado que va desprendiéndose y desgastándose, a veces sin conciencia de ello”, señala.

Escucharse y observarse parece ser crucial para poder saber lo que el individuo desea, necesita, requiere. Y a su vez, para hacer contacto con eso no que quiere.

Daniel Sánchez expone que todas las personas tienen un aspecto sabio en sus mentes que guarda relación con su intuición y sus sensaciones de fondo. El psicólogo consultado hace una analogía de este ejemplo con las personas que practican windsurf. “Si el viento fuera esta parte sabia que también está relacionada a nuestra naturaleza, y nosotros los que estamos sobre la tabla, es como su hay que ir escuchando y sintiendo, para poder hacerlos ajustes necesarios, de tal manera que podamos seguir fluyendo armoniosamente para navegar sin caernos al agua”, analiza.

Añade que si la persona no se escucha, es probable que coloque la vela en una dirección desfavorable. “A veces nos desconectamos para no sentir”, apunta Sánchez.

 


¡Hasta aquí!

Se tiene una idea preconcebida de que los límites resultan antipáticos o poco amorosos. Y no tiene por qué ser visto de esta manera. Colocarlos es sano. Y que el otro con el que hay un vínculo los ponga, también puede ser provechoso para la relación.

“Los límites son siempre un llamado a la relación. Pueden permitir llevar la unión a otro nivel de profundidad. De alguna manera nos obliga a atender al otro y a atenderme a mí”, explica el psicólogo consultado.

Añade Sánchez que pueden también ser vistos como un obstáculo. “Cuando te colocan un límite, de una manera te están diciendo necesito otra cosa, quiero más, quiero diferente, quiero menos”, apunta.

Es por ello que indica el entrevistado que cuando esto sucede, es importante hacerse preguntas sobre el tema: “¿Cómo me siento ante este hecho?”, “¿Qué es lo importante para mí?”, ¿Qué deseo, qué necesito?”, por ejemplo.

Cuando se coloca un límite, es muy válido que la otra parte de la vinculación haga una nueva oferta, entonces se puede entrar en una negociación y hacer los ajustes que se consideren necesarios para ambas partes.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

miércoles, enero 28, 2009

Sobre la pareja

La PAREJA desde la mirada de las Constelaciones Familiares

 

“La pareja se forma con dos seres adultos, que se pueden mirar de igual a igual. Ninguno es más grande o pequeño que el otro. Y ambos tienen la mejor familia”

 

 En la formación de una PAREJA, intervienen las leyes sistémicas:

1)              Para formar un nuevo sistema, es necesario abandonar el sistema previo. Si estoy “embrollada” en mi sistema de origen, será muy difícil formar una pareja que perdure en el tiempo.

2)              La jerarquía. El que llegó primero, viene primero. Esto tiene sentido sobre todo en las parejas previas. La primera esposa SIEMPRE será la primera. Si la segunda esposa desea ocupar ese lugar o ser la primera, esa relación tiene poco chance de permanecer en el tiempo.

3)              Compensación: dar y recibir. Si doy y recibo, la pareja tiene posibilidades. Si uno da más que el otro, se pierde el equilibrio y la pareja comienza a deteriorarse. La compensación aplica tanto para lo “bueno” como para lo “malo”.

 

Niños de mamá y niñas de papá

 

Niñas de papá:

Si por alguna razón, mamá no está disponible para su esposo, la hija por lealtad a ambos, comienza a ocupar el lugar de su madre y se convierte en la niña de papá.

Por lealtad a la madre, le dice: “No te preocupes mamá, yo me hago cargo de lo tuyo”. Y por amor a papá, dice: “No te preocupes papá, yo te cuido y me ocupo de ti”.

Comienza a ser la compañera de papá, a cuidarlo, consentirlo.

Las consecuencias: a esta hija le costará formar su propio sistema, pues está “casada” con su papá.

 

Niños de mamá:

Si es papá el que no está disponible para el sistema, por alguna razón, el hijo comienza a ocupar su lugar y se convierte en el niño de mamá.

Será el compañero de la madre, quien le cargue las bolsas en el mercado, quien la cuide.

Las consecuencias: homosexualidad, a estos hombres les cuesta quedarse con una sola mujer, pueden tener muchas novias sin concretar una relación.

Estos hombres son seductores, poseen mucha energía femenina, son encantadores, buenos amantes, saben lo que quieren las mujeres.

 

Es común ver que se encuentra un niño de mamá con una niña de papá. De esta manera, cada uno puede mantener el nexo con su sistema primario. Es una relación de cuatro y no de dos.

 

Secretos de la pareja feliz (Según Joan Garriga, autor del libro “¿Dónde están las monedas?”)

 

1)      Que sea fácil: que fluya. No es necesario que haya grandes turbulencias emocionales. Este autor dice que los sentimientos muy intensos tienen que ver con la parte infantil que pide y exige como niños.

2)      Que se trate de dos naturalezas no demasiado incompatibles. Las diferencias suelen poner a prueba a las parejas. (Por ejemplo, un amor entre una mujer de 20 años y un hombre de 70)

3)      Que sean compañeros. Que se acompañen en lo bueno y lo malo.

4)      Que haya confianza plena en el otro. Esto quiere decir que estoy seguro que mi pareja me cuidará y cumplirá sus compromisos, mientras sé que a lo mejor, no lo hará y estoy de acuerdo con ello.
Estar en la pareja significa que estoy disponible a que me pueda doler. Al entrar a la pareja, me abro al amor y al dolor.

5)      El deseo ESPONTÁNEO de que el otro sea feliz. En vez de desear que el otro me haga feliz o que yo haga feliz al otro.

 

Dar y recibir

 

En la pareja hay un equilibrio igualitario.

Tomo en la medida en la que puedo dar a cambio.

Doy en la medida en al que mi pareja puede darme algo a cambio.

 

Quien DA MÁS se siente más grande.

Quien RECIBE MÁS se siente más pequeño.

Y aquí, ya no hay pareja. Porque no están iguales.

 

Si intento dar a mi pareja lo que no le dieron sus padres, deja de ser fácil, es mucho para mí. Y dejo de ser la pareja de mi pareja, ya no somos iguales.

 

“Te tomo”

Una de las constantes que mantiene a una pareja es TOMARLA. Es como si se dijeran todo el tiempo en una repetición eterna: “Te tomo, te tomo, te tomo”.

¿Qué significa esto?

Te tomo con tu historia.

Te tomo como eres.

Te tomo como sabes amar.

Te tomo con tus padres.

 

“En la pareja nos despedimos de nuestros padres, crecemos, dejamos de ser niños”, Joan Garriga.

domingo, enero 25, 2009

Más de Constelaciones Familiares: Los órdenes del amor


Lo más grande y poderoso está en la familia

Los órdenes del amor

El alemán Bert Hellinger, creó las Constelaciones Familiares, un método terapéutico que buscar reestablecer el orden a la familia del cliente y así, resolver algún tema pendiente.

Este abordaje, que puede ser realizado de manera grupal o individual, se rige por lo que el mismo Hellinger ha llamado "Los Órdenes del amor”, o las leyes sistémicas que actúan sobre el clan familiar.

Conócelas a continuación.

*** Sin exclusión

Todos los miembros de la familia pertenecen a ella. Alguna veces, ciertas personas del clan son excluidos por alguna razón dolorosa o vergonzosa. Por ejemplo, un niño que murió a temprana edad. Por el dolor que genera, sus padres prefieren hacer creer que lo olvidaron.

En este caso, el sistema busca equilibrarse y la forma que encuentra es que un miembro de una o varias generaciones posteriores retoma el asunto pendiente, se vincula con la persona que fue excluida y repite su destino. Es una manera de honrarlo.

Los miembros excluidos de la familia son los que terminan teniendo más impacto sobre ella.

 

*** Primero lo primero

Hay un orden en la familia. Es importante quién llega primero y quién después. Los abuelos son más grandes que lo padres y éstos más que los hijos. Quien ha venido antes tiene prioridad y tiene más derecho que aquellos que vienen después.

Por ejemplo, cuando una pareja tiene un hijo, este hombre y esta mujer son primero pareja (lo que vino primero) y luego son padres (lo segundo) Si la dupla se aboca a su hijo, la pareja corre riesgo.

 

*** Lo nuevo y lo anterior

Para formar un nuevo sistema, se debe dejar el anterior. Y, en este caso, el sistema actual debe tener prioridad sobre el anterior. Si una persona le da más importancia a sus padres o hermanos que a su pareja, las posibilidades de éxito en la dupla son limitadas.

 

*** La compensación

En todo sistema, hay un constante dar y recibir.

El dar y tomar entre padres e hijos es diferente al de las parejas.

En el primer caso, el regalo más grande que los padres dan a los hijos es la vida y no hay manera de compensar esto; la única manera de aliviar esta “deuda” es cuando los hijos tienen sus propios hijos. Un vástago no puede cambiar el destino de sus padres. Los padres dan y los hijos toman todo de ellos, sin cuestionar ni juzgar.

En una pareja, ambos integrantes están de igual a igual, por lo que ambos dan y ambos reciben. Si uno da mucho y el otro da poco,  o si uno da y el otro se niega a tomar, el equilibrio se rompe.

 

Estos principios se cumplen de manera inconsciente y se repiten una y otra vez en los diferentes sistemas, gracias a la lealtad y al amor que tiene la persona con su familia.

Cada caso es único y estas leyes se manifiestan de diferente manera cuando se realiza una constelación. En ocasiones, sólo observar cómo una ley se rompe o se cumple, genera bienestar al paciente.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

viernes, enero 23, 2009

Constelaciones Familiares


Las Constelaciones Familiares
El amor que nos une a nuestra familia
Todos pertenecemos a una familia. Esto es un hecho. Estamos conectados a nuestros ancestros de una manera visible e invisible. No sólo por el lunar que heredé de mi abuelo, por ejemplo, sino por todo lo demás que involucra mi historia, que es más grande que yo, y que puedo recordar o no, saber o no, y que está allí.
La constelación familiar es un abordaje terapéutico creado y desarrollado por el alemán Bert Hellinger. Como enfoque terapéutico, toma elementos del psicodrama, de la terapia sistémica, de la hipnoterapia, del Grito Primario de Janoff, de la Gestalt, de la fenomenología, entre otras.
¿Qué es constelar o hacer una constelación?
Significa representar la familia de un paciente o cliente para que éste mire, observe y tome conciencia de lo que ha sucedido en este sistema, sea lo que sea. Es como colocar una lupa en la historia familiar, con la finalidad de mirar, observar y ordenar lo que el consultante necesite, con la finalidad de sanar, lograr paz y logre ocupar su lugar dentro de su sistema.
La constelación se puede hacer en grupo y en consulta individual.
En el primer caso, se reúne un grupo de personas y de allí se escogen representantes para la familia del cliente y se comienza a mirar lo que ha sucedido en este sistema.
En el segundo caso, cuando se realiza la consulta privada, se pueden utilizan figuras o pisadas sistémicas, para representar a los miembros de la familia.
¿Qué busca una constelación?
En primer lugar, mirar el sistema familiar de consultante.
En segundo lugar, organizar, dentro de lo posible, el sistema del cliente.
Y luego, que el paciente pueda tomar conciencia y ocupar su propio lugar dentro del sistema de familia.
¿Cómo se logra esto?
Mirando, observando, asintiendo, reconociendo lo que fue, dando lugar a los excluidos.

Si estás interesado en realizarte tu Constelación Familiar, puedes contactarme por el siguiente correo electrónico: raizaramirez@gmail.com o por el teléfono: 15-63649171.

"Cuando reconozco y observo MI BUENA CONCIENCIA, puedo comenzar a mirar MI POSIBILIDAD de hacerlo diferente”
Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, diciembre 01, 2008

La piscina



Sale el sol, comienza a calentar el día y la piscina está allí, justo en frente a ti. Del tamaño que quieras, el agua del color que desees y de la profundidad que te provoque.
Puede ser que te guste o no, que quieras sumergirte en ella o no, que sólo desees mojarte los pies en el agua, que no te guste esto de empaparte.
Ahora fíjate en lo siguiente. ¿Eres de los que se lanza en el agua sin mirar a los lados o eres de los que entra poco a poco, haciendo que el cuerpo se vaya acostumbrando a la nueva temperatura?
No hay respuestas correctas para esta pregunta. Cada quien tiene su ritmo y su velocidad. Quizá lo importante sea ver, según la que tienes, cómo te resulta hacerlo.
Si te sumerges rápidamente: ¿Miras si hay gente dentro de la piscina? ¿Cómo sabes la profundidad de la misma? ¿Está limpia o sucia?
Si entras al agua lentamente: ¿Hay gente que se te adelanta? ¿Sientes algún temor de entrar? ¿Qué te impide mojarte por entero?
No hay formas exactas ni recetas correctas para entrar en el agua. E incluso, puede ser que en este momento, prefieras quedarte seco o seca. Y va a estar bien.
Quizá lo más importante sea observarte. Mirar cómo es tu piscina soñada, cómo es tu actitud ante ella, qué deseas hacer en este momento y cómo lo haces.
Imagina que esta piscina es una relación de pareja. Que simboliza el amor, un vínculo importante para ti, esa unión que te importa, que te interesa. ¿Cómo entras al agua?
Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares 



viernes, noviembre 21, 2008

Te (me) quiero más que a mi vida

¿Cuántas veces has dicho las siguientes frases? ¿Te suenan?
Si tú no estás, me falta el aire.
Mi vida sin ti no tiene sentido.
Tú le das razón a mi existencia.
Gracias a tí soy feliz.
Tu compañía me hace fuerte y grande.
Contigo puedo pasar cualquier momento, bueno o malo.
Es tu abrazo lo que necesito para ser feliz.
Cuando estoy contigo, mi vida tiene sentido.
Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Te amo y te necesito para seguir.
Ahora, haz una prueba: Lee estas mismas frases en PRIMERA PERSONA.
Sin MI no puedo vivir. 
Si YO no ESTOY, me falta el aire.
Mi vida sin MI no tiene sentido.
Yo le DOY razón a mi existencia.
Gracias a MI soy feliz.
MI compañía me hace fuerte y grande.
CONMIGO puedo pasar cualquier momento, bueno o malo.
Es MI abrazo lo que necesito para ser feliz.
Cuando estoy CONMIGO, mi vida tiene sentido.
SOY lo mejor que me ha pasado en la vida.
ME amo y ME necesito para seguir.
No se trata de ser AUTOSUFICIENTE y creer que no necesito a alguien para convivir, co existir, estar en el mundo, compartir.
Se trata de saber que YO soy YO y TÚ eres TÚ. Y que aunque TÚ existes, YO me necesito para estar conmigo y luego, para estar contigo.
Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

sábado, noviembre 15, 2008

Mi lugar

En la vida, cada quien tiene un lugar, cada quien ocupa un espacio, cada quien tiene un sitio que es el que le corresponde. Bien sea por rango, estatura, edad, sexo u orientación.

Cuando estoy en mi puesto, la sensación de bienestar prevalece. Nada sobra ni falta, todo está simplemente como tiene que ser.

Y cuando no estoy en mi lugar… ¿Qué pasa?

Es como si por un día, el Gerente General de una empresa se coloca el uniforme del vigilante y se va a la puerta de la compañía a cuidar la entrada y lo que allí sucede. Mientras que el vigilante, entra a la oficina del Gerente General a tomar decisiones corporativas.

Aunque la imagen anterior pueda parecer graciosa, la verdad es que los elementos están fuera de sitio y como tal, se van a sentir en ese lugar que no es el suyo, el que le corresponde.


En la pareja

En una relación amorosa este tema del lugar tiene mucha importancia. Mi sitio dentro del par es al lado de mi esposo, novio, amante, amor o como desees llamarlo.

Mi lugar no es detrás de él o de ella, haciendo las veces de protectora, madre, vigilante o perseguidora.

Mi lugar no es delante de él o de ella, haciendo las veces de hija(o), protegida, vigilada o perseguida.

Mi lugar no es de frente a mi pareja. Porque cuando se trate de ir hacia “adelante”, ambos tendrán la razón y al mismo tiempo chocarán en el intento de futuro.

Mi lugar no es de espaldas a mi pareja. Porque cuando se trate de ir hacia “adelante”, nos alejaremos inevitablemente.

Mi lugar no es estar a cientos de kilómetros (literales o no) y sin contacto.

Mi lugar es a la par. Al lado de mi pareja. De igual a igual. De tú a tú. De adulto a adulto.

¿Cuál es tu lugar? ¿Lo sabes? 


Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

Qué es Bebé Gestalt

Mamá y Papá: el principio de todo.

Mamá y Papá: el principio de todo.
La vida viene de mamá y papá. Y yo, como hijo soy 50% mamá y 50% papá. Estoy conectado una suerte de “hilos invisibles” a ellos y a los que vinieron antes que ellos y que hicieron posible mi vida. A donde me mueva y vaya, los hilos van conmigo. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Neurótico yo?

¿Neurótico yo?
Fritz Perls, creador de la Terapia Gestáltica, escribió que todos los seres humanos somos neuróticos. Esta aseveración quizá puede resultar antipática para algunos, ¿cómo es posible esto? A continuación podrás leer algunas pistas que te ayudarán a saber si eres neurótico o no. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Llueve o hace sol?

¿Llueve o hace sol?
Si se pudiera hablar de un “ideal”, sería el siguiente: tener el paraguas a la mano, estar pendiente del tiempo y probar. A veces será el momento de abrirlo porque el cielo anuncia tormenta y otras veces de cerrarlo pues el sol está resplandeciente. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

La pareja y el morral

La pareja y el morral
Una mujer, luego de pasar un tiempo sin pareja, conoce a dos hombres: A y B. El “A” parece tener todas las cualidades “buenas” que ellos “deben tener”: es soltero, tiene una buena posición económica, está disponible para ella, es cariñoso, de buena familia. El “B”, pareciera cargar una mochila más grande: tiene un hijo, una ex mujer y algunos problemas sin resolver. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

La empresa de un solo empleado

La empresa de un solo empleado
Por muchos años esta mujer tuvo y mantuvo una empresa de múltiples empleados. Estaba tan atareada con sus ocupaciones que se olvidó de ella misma. A veces no se pagaba el sueldo, hubo años en los que no vio utilidades. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)