lunes, enero 14, 2008

¿Qué me contiene?

La vida está llena de cambios. De altos y bajos. De momentos agradables y otros menos divertidos. Es así. Sucedo todo el tiempo, de forma constante, continua.

El detalle está en que los seres humanos preferimos los buenos momentos que los malos. La tristeza, la rabia y el dolor tienen mala publicidad. Sentirlas se tiene como “no bueno” o más bien, como “malas”.

Todas las emociones son válidas y legítimas. Lo sano es dar espacio a cada una de ellas, tanto a las que consideramos mejores, como las que tildamos de peores.

Ahora bien, cuando las cosas no van “tan bien” como me gustaría, ¿Qué hago? ¿Cómo me comporto? ¿Qué me ayuda? ¿Cómo mejoran mis emociones?

En este punto de la historia es importante contar con lo que se llama “Mi Contenedor”. Esto quiere decir, alguna actividad que me contenga, que me alivie, que me calme, que me ayude.

Fíjate por un momento en esto que te contiene. Observa a ver si tienes alguna actividad que te sirva y te ayude a equilibrar tus emociones.

Ahora, chequea si se trata de una actividad que puedes hacer solo o necesitas a alguien para realizarla. Observa si se trata de una persona cercana a ti y mira si dependes de alguna manera de otro ser humano para sentirte mejor. Entonces, ¿qué te pasa si él o ella no están disponibles para ti?

Digamos que lo ideal, por decirlo de alguna manera, sería encontrar un contenedor que te brinde paz y que puedas realizar por tu cuenta, en solitario y sin necesidad de grandes gastos de energía, dinero o movilización.

Por ejemplo, puedes utilizar la meditación, la oración si eres creyente, escuchar música, ir al cine, mirar televisión, caminar, pasear, ir de compras, irte a la peluquería, escribir, respirar, o cualquiera que se te pueda ocurrir.

Quizá, lo más importante de esto, es encontrar este contenedor personal. Puedes ir probando diferentes actividades hasta que encuentres la que más te funcione.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

lunes, diciembre 10, 2007

Mis necesidades

Puedo olvidar al mundo y no a mí mismo. Puedo postergar a todos y no puedo hacer lo mismo conmigo. ¿Cómo me niego un vaso de agua si tengo sed o un plato de comida si tengo hambre?

Desde lo más básico, las personas no pueden obviar sus necesidades primarias. Ellas aparecen y resulta prioritario atenderlas. Al final, cuando ya está satisfecha, se cierra la situación y aparece una nueva que atender. Así funciona el organismo.

La cuestión es que este esquema no sólo funciona con lo primario. También aparece en el plano emocional. Cada persona tiene necesidades internas, diferentes y variadas, según sus propias experiencias, vivencias y procesos. Éstas, también deben ser satisfechas. Allí puede comenzar el verdadero problema.

¿Qué pasa si no logro satisfacer mis necesidades emocionales?
Me siento perdido, angustiado, insatisfecho, molesto incluso sin saber por qué razón. Y puedo sentir que tengo “algo” pendiente que no termina de concluir.

¿Qué pasa si no logro identificar lo que necesito?
Esto es más común de lo que puedes imaginar. Si no estoy al tanto de lo que necesito, puedo ir vamos buscando como ciego la salida del laberinto. Esto me puede llenar de frustración e incluso de desesperación.

¿Qué pasa si creo que necesito algo que no preciso realmente?
Es parecido a la siguiente imagen: vas buscando un plato de frutas cuando lo que requieres es un vaso de agua. Puedes encontrar diferentes tesoros pero ninguno te resultará satisfactorio.

¿Qué pasa en vez de ocuparme de mí me preocupo por satisfacer las necesidades del otro?
Si me postergo no podré cerrar mis ciclos y por lo tanto acumularé situaciones inconclusas. No puedo atender al otro si no me atiendo a mí.

Escucharme, observarme
La satisfacción comienza en el momento en que comenzamos a tener contacto con nosotros mismos y podemos identificar lo que necesitamos.
El siguiente paso es movilizar nuestros recursos para satisfacer este requerimiento (No busco ni manipulo para que otro lo haga por mí)
Luego, vendrá el cierre del ciclo y el chequeo de si es suficiente para mí de esta manera o si necesito algo más. Y el ciclo se reinicia nuevamente.

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

martes, diciembre 04, 2007

Lo que necesito

Todos los seres humanos tienen necesidades. De diferentes tipos, tamaños, maneras, colores y sabores. Empezando por las más básicas como comer, dormir, ir al baño, pasando por las de ser reconocidos, queridos, admirados, entre otras.

Ahora bien, ¿Alguna vez te has detenido a pensar en ellas?

El organismo puede tener más de una necesidad, sin embargo, siempre habrá una que emerja como la más vital o importante, la que de alguna manera reclama ser satisfecha. Una vez atendida, se alcanza el bienestar o equilibrio y luego de esto, es posible pasar a atender un nuevo tema. Es un ciclo constante en la vida.

¿Qué pasa cuando no escuchas tus necesidades?
Si no las reconoces ni sabes cuáles son, es poco probable que puedas satisfacerlas, cerrar sanamente el ciclo y poder ocuparte de una nueva. Esto puede hacer que se vayan acumulando en tu vida, esperando ser resueltas.

¿Qué pasa cuando postergas tus necesidades?
Puede sucederte que, en vez de prestar atención a ti mismo y lo que te sucede, centres tu mirada hacia el otro (tu familia, tu pareja, tus amigos, tu jefe, por ejemplo) Entonces te resultará más sencillo creer saber lo que necesita el otro y quizá te cuesta hacer contacto con lo que te sucede a ti.
Quizá entonces decides ocuparte “luego” de ti mismo y comenzar a tomar acciones para que “el otro” esté satisfecho y contento. Eso pasa cuando por ejemplo, decides no pedirle algo a tu pareja (que necesitas), porque crees que aún no es tiempo para él o ella, o porque él o ella requieren algo diferente.

Si esto te sucede, quizá es tiempo de mirarte.

Te sugiero que te tomes unos minutos a solas. Toma una hoja de papel y un lápiz. Ahora, haz una lista de lo que necesitas en este momento, aquí y ahora. Date el permiso de colocar en este papel todo lo que pase por tu mente. Pueden ser cosas materiales, emocionales o espirituales.
Una vez que hagas la lista, léela y fíjate si lo que anotaste es realmente lo que requieres y si hay algo que no necesitas en el presente. ¿Es una lista de lo que necesitas o de lo que crees que necesitas? Haz los ajustes que creas convenientes.

Ahora, escoge una de tus necesidades, la que te parezca más importante en este momento de tu vida. Es el momento de ocuparte de ti y satisfacerla.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

martes, noviembre 13, 2007

El vacío o no sé qué hacer

"En el vacío está todo"

¿Qué pasa cuando me doy cuenta de que lo que venía haciendo hasta ahora ya no me funciona y aún no sé cómo hacerlo diferente?

Aparece el vacío y generalmente una sensación de angustia. Es parecido a la siguiente imagen: una persona está en el medio del océano, muy lejos de la isla que dejó y a la que no desea volver, y aparentemente alejada de la nueva tierra o el sitio al que quiere llegar.

Si no tengo conciencia de lo que está sucediendo en mi vida, lo más probable es que repita una y otra vez las mismas "soluciones" ante los mismos problemas –porque es la manera en la que aprendí a "resolver" estas situaciones o mas bien, responder ante ellas-. Da igual si realmente soluciono o no el inconveniente.

Ahora bien, si esta forma comienza a generarme malestar o causarme daño, puedo decidir hacer algunos cambios en mi vida. En este viaje de transformación interna, comienzo a notar que este mecanismo de respuesta no me funciona o que caducó para mí. Es el momento de inventarme de nuevo y de buscar una nueva respuesta.

En este proceso, paso por un momento de vacío, silencio, hueco, oscuridad, angustia y algunos sinónimos más. Es justamente el momento en el que aún no sé cómo es esa nueva manera de atender mis asuntos.

¿Qué hacer? La respuesta es: nada.

Lo mejor que puedo hacer es quedarme en este vacío y confiar en mi cuerpo y en mis recursos. Mi organismo y su propia sabiduría encontrarán una respuesta nueva. Y sólo probando, podré saber si funciona o no para mí, y si este nuevo ajuste realmente me satisface o no.

Quedarme en la nada y en el silencio quizá pueda generar angustia, lo cierto es que es allí en este vacío donde se encuentra todo, donde comienza lo nuevo y donde puedo encontrar algo diferente para mi vida. Al final, como dicen los budistas "no se puede llenar una taza a menos que esté vacía".

Este principio aplica también a mi existencia. No puedo encontrar "lo nuevo" a menos que deseche "lo viejo" o lo que ya no me funciona.

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

miércoles, septiembre 26, 2007

Prejuiciosos todos

Prejuicio es un juicio previo. Todos los seres humanos los tenemos y los usamos. La razón es simple, vivimos experiencias que “contaminan” o dictaminan cómo será en el futuro nuestra relación con ciertas situaciones o tipos de personas. Y si no las experimentamos, escuchamos de terceros cómo “son” las cosas y las creemos fielmente.

Por ejemplo, desde lo más básico. Si a una persona la mordió un perro y esto le generó dolor y problemas, es probable que luego tenga cierto recelo ante estos animales. Una experiencia puede condicionar un juicio.

Los prejuicios funcionan como grandes etiquetas: “Todos los hombres son mentirosos”, “Todas las mujeres sin interesadas”, “Las mujeres que usan escotes pronunciados son más fáciles que las que no lo hacen”, “Los hombres sólo quieren tener sexo con las mujeres”, entre otros. Estas frases quizá la has escuchado muchas veces, incluso pueden haber salido de tu boca alguna vez. ¿Son ciertas, falsas, son tuyas, son ajenas? ¿Para qué te sirven?

Lo sano de los prejuicios.

Es fundamental saber y asumir que existen, tanto en mi vida como en la del otro. Luego, es importante chequear nuestra idea preconcebida y mirar si realmente me pertenece a mí (por una experiencia previa) o es algo que cargo encima como parte de mi herencia social.
Un prejuicio nos puede servir, si lo sabemos utilizar, para cuidarnos, preservarnos y protegernos ante ciertas situaciones. Esto se hace, utilizando nuestra experiencia previa y aprovechándola para evitar eso que no es dañino y vivir lo que necesitamos.

Lo no sano de los prejuicios.

Algunas veces, estas etiquetas previas pueden alejarnos de las personas. Si de entrada nos acercamos al otro con nuestra maleta llena de prejuicios, lo más probable es que no logremos contactarnos genuinamente con el otro, pues en entre esa persona y yo, habrá una serie de etiquetas previas que no nos dejarán comunicarnos desde quien somos realmente.

Tómate un tiempo y revisa tu lista de prejuicios. Fíjate si te pertenecen a ti o son de alguien más. Y trata de vivir la experiencia de contactarte con el otro sin esta mochila de etiquetas. Notarás la diferencia.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

miércoles, septiembre 05, 2007

Ser tú mismo

Es probable que hayas escuchado muchas veces decir lo siguiente: es necesario “ser uno mismo”, que lo más importante en la vida es ser auténtico, ser tú, no ser otro, ser quien eres y un largo número de frases que quieren decir más o menos lo mismo.

Ser tú mismo. ¿Qué significa esto?

Esta frase puede tener muchos significados. Puede mirarse desde diferentes ángulos, puede abordarse desde varias teorías, tendencias o formas. Al final, creo que llegamos al mismo punto: a la forma en la que te encuentras en el mundo y cómo vives en él.

¿Qué te gusta? ¿Qué te disgusta? ¿Con qué sueñas? ¿Qué deseas? ¿Haces lo que deseas o sientes que el otro es quien lleva el control de tu existencia? ¿Quién eres?

El camino de conocerse a sí mismo es profundo e infinito. Sin embargo, creo que este recorrido comienza desde lo más simple: desde el contacto con tu persona, con tu piel, con tu cuerpo, con el que eres hoy.

Te propongo hacer un ejercicio.

Para realizarlo necesitas 10 minutos, aproximadamente. Igualmente, te recomiendo que lo hagas a solas, en un momento de tranquilidad.

El espejo

Busca un espejo en tu casa, preferiblemente de cuerpo entero. Detente frente a él. Mírate. Desde arriba hacia abajo. Desde la cabeza hasta los pies. No te critiques, sólo obsérvate. Trata de que tus ojos se paseen lentamente por tu cuerpo.

Ahora, quédate un rato en tu cara. Observa tus ojos, tus facciones, tu nariz, tus mejillas, tu boca, tus orejas. Trata de fijarte en detalle en cómo es cada parte de tu cara. ¿Cómo son tus cejas? ¿Qué forma tienen? ¿Cómo son tus pestañas? Una vez más, no te critiques. Trata de convertir esa mirada en un toque amoroso.

Sigue así por todo tu cuerpo. Fíjate en tus brazos, tu pecho, tu espalda, tus hombros, tu abdomen, tus caderas, tus muslos y piernas, tus pies.

¿Cómo es para ti observarte? ¿Qué miras? ¿Te reconoces en ese espejo? ¿Desde hace cuánto no te encontrabas contigo? ¿Desde hace cuánto no te dedicabas unos minutos para ti, para mirarte?

Una vez que acabes la experiencia, puedes buscar una hoja de papel y describir cómo fue este momento para ti. Prueba escribirle una carta a la persona que viste en el espejo y cuéntale cómo fue encontrarte con él o con ella en este momento.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 414-2788522 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

martes, agosto 28, 2007

Culpable soy yo

La culpa. Gran palabra. Fuerte. Relacionada con algo malo, mal hecho o incorrecto. Sentirse culpable, bien sea porque hay un dedo acusador frente a ti, como porque una voz interna te dice que “debes sentirte mal por haber hecho esto o haber dejado de hacer aquello” puede ser desagradable.

La culpa en sí misma no es resolutoria. ¿Qué ganas sintiéndote de esta manera? ¿Cambia algo en ti cuando experimentas esa sensación o se convierte en un peso en tu espalda?

En primer lugar, resulta importante diferenciar la culpa de la responsabilidad. Asumir “la culpa” de una situación no es necesariamente igual a hacerse responsable de ella.

Ser responsable tiene que ver con nuestra capacidad de responder ante un hecho determinado, es decir, asumir nuestra participación o hacernos cargo de lo que nos sucede en relación a un evento.

¿Qué hay detrás de la culpa?

De acuerdo a la Gestalt, detrás de la culpa hay resentimiento y detrás de éste, se esconde una exigencia. Al final, la fórmula lleva a pensar que tras el sentimiento de culpabilidad que puedes sentir, hay una demanda no realizada.

¿Cómo hago para que se vaya?

Cuando sientas culpa, prueba hacer lo siguiente. Concéntrate en la situación o persona del hecho en sí. Por ejemplo, “Me siento culpable por no haber acompañado a mi amiga Rosa al cine”.

Una vez hagas contacto con esta situación, prueba decirle la siguiente frase: “Yo resiento de ti…” (y completas la oración con aquello que te genera resentimiento por dentro) Siguiendo el ejemplo, la frase sería: “Rosa, resiento de ti que te molestes conmigo por no haber ido al cine contigo”.

El tercer paso es transformar ese resentimiento en una exigencia o demanda. Haz contacto con eso que necesitas recibir de esa persona. Y exprésalo de la siguiente manera: “Lo que necesito recibir de ti es…” (y completas la frase con tu demanda); también puedes probar con la siguiente frase: “Exijo que…” (y completas la oración como lo desees) Siguiendo el ejemplo: “Rosa, exijo que respetes mis tiempos”.

Una vez que hagas este ejercicio, fíjate si hubo un cambio en ti. Una vez que logras hacer contacto con lo que verdaderamente necesitas y te das el permiso de solicitarlo, la culpa se esfuma. La sustituyes por hacerte cargo (ser responsable) y un contacto directo.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

miércoles, agosto 15, 2007

Lo que siento, digo y hago

Unos de los objetivos o premisas básicas de la terapia gestáltica es lograr la congruencia. ¿Qué significa esto? Que la persona o paciente, logre conectarse con sus sensaciones y sus necesidades, de tal manera que actúe en coherencia con lo que siente y piensa.

Puede sucederte que crees sentirte de una determinada manera, por ejemplo, molesto y cuando revisas a detalle en tus emociones internas y sientes tu cuerpo, te das cuenta que detrás de esa supuesta rabia, lo que hay es dolor. ¿Qué haces con esta sensación? ¿Cómo actúas? ¿Desde lo que piensas, sientes o de otra manera?

Un organismo sano es congruente. Cuando piensa que está alegre, siente alegría en su interior y lo manifiesta en actos igualmente alegres, bien sea una sonrisa, una risa o un abrazo, por ejemplo.

Un organismo neurótico no es congruente. Piensa que está de una manera, siente de una segunda forma (o puede no sentir) y actúa en una tercera vía que puede, o no, ser coherente con el pensamiento o el sentimiento.

¿Qué hacer con esta mezcla?

Tomar conciencia de la incongruencia en un buen primer paso. Puede ser difícil aceptar la idea de que estás siendo incongruente en algún aspecto de tu vida y la verdad, es que cuando aceptas que algo no anda bien, es cuando comienzas a trabajar para que esto mejore.

La observación también es muy importante. Escúchate. Mírate con ojos compasivos y chequea cómo son tus pensamientos. Pon la lupa dentro de ti e trata de identificar eso que sientes, sea lo que sea. Una vez que logras sintonizar estos dos aspectos (pensamientos y sentimientos), concéntrate en las acciones. ¿Cómo actúas? ¿Desde dónde? ¿Eres coherente con lo que sientes?

Eso sí, es importante tener cuidado entre lo que es tu necesidad y lo que te conviene. En determinadas situaciones, no podrás hacer lo que realmente quisieras. Por ejemplo, aunque tengas muchas ganas de gritarle a tu jefe, si lo haces puedes poner en riesgo tu trabajo. Es allí cuando, puedes tomar conciencia de lo que sientes y antepones lo que te conviene a tu necesidad. Quizá, luego a solas, en casa, puedes sacar esa molestia de tu cuerpo.

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Lic. Raiza Ramírez
Terapeuta Gestáltica

Qué es Bebé Gestalt

Mamá y Papá: el principio de todo.

Mamá y Papá: el principio de todo.
La vida viene de mamá y papá. Y yo, como hijo soy 50% mamá y 50% papá. Estoy conectado una suerte de “hilos invisibles” a ellos y a los que vinieron antes que ellos y que hicieron posible mi vida. A donde me mueva y vaya, los hilos van conmigo. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Neurótico yo?

¿Neurótico yo?
Fritz Perls, creador de la Terapia Gestáltica, escribió que todos los seres humanos somos neuróticos. Esta aseveración quizá puede resultar antipática para algunos, ¿cómo es posible esto? A continuación podrás leer algunas pistas que te ayudarán a saber si eres neurótico o no. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Llueve o hace sol?

¿Llueve o hace sol?
Si se pudiera hablar de un “ideal”, sería el siguiente: tener el paraguas a la mano, estar pendiente del tiempo y probar. A veces será el momento de abrirlo porque el cielo anuncia tormenta y otras veces de cerrarlo pues el sol está resplandeciente. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

La pareja y el morral

La pareja y el morral
Una mujer, luego de pasar un tiempo sin pareja, conoce a dos hombres: A y B. El “A” parece tener todas las cualidades “buenas” que ellos “deben tener”: es soltero, tiene una buena posición económica, está disponible para ella, es cariñoso, de buena familia. El “B”, pareciera cargar una mochila más grande: tiene un hijo, una ex mujer y algunos problemas sin resolver. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

La empresa de un solo empleado

La empresa de un solo empleado
Por muchos años esta mujer tuvo y mantuvo una empresa de múltiples empleados. Estaba tan atareada con sus ocupaciones que se olvidó de ella misma. A veces no se pagaba el sueldo, hubo años en los que no vio utilidades. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)