domingo, mayo 03, 2009

La elección de la ensalada

Elegir puede ser todo un tema para algunas personas.
La indecisión puede apoderarse del momento, las dudas y otros muchos factores pueden influir a la hora de tomar un rumbo determinado.
En otros casos, puede ser que una persona no tenga problemas para elegir, sino más bien para defender sus elecciones.











A continuación un ejemplo.


Ana llega a un restaurante con sus amigos más cercanos de la Universidad. Se sientan en la mesa y les traen el menú.
Ana mira rápidamente la carta y escoge lo que desea comer: una ensalada. No hay duda de que ese es el plato que desea comer. Ella lo sabe. Se siente contenta ante la sola imagen de su ensalada frente a ella, se le hace agua la boca. Sabe lo que quiere y cierra el menú mientras sus amigos siguen mirando y decidiendo.
Llega el mesonero a la mesa a solicitar la orden. Ana es la primera en pedir su ensalada. El camarero anota la orden y los amigos de Ana comienzan a cuestionar su decisión: "Es poco, con eso no te vas a llenar", "¿Ensalada? ¿No será mejor que comas un pollo?, "Aquí las ensaladas no son tan buenas", "¿Estás segura de que eso es lo que quieres?", entre otras frases.
Se vive un momento de tensión en la mesa. Ana se incomoda. Su ánimo tranquilo y seguro cambió por completo. Empieza en ella un debate interno: ¿La ensalada será realmente lo que deseo?, ¿Tendrán mis amigos razón?, ¿Estaré equivocada?, ¿Qué es lo que quiero de verdad?.











Ahora, la pregunta es para ti: ¿Qué harías tú?
¿Cambiarías la orden o pedirías lo que deseas?
¿Defenderías tu elección? ¿Cómo lo harías?
¿Le dirías algo a tus amigos sobre tu elección y lo feliz que te hace esta decisión?

¿Cuántas veces has cambiado "la orden" para complacer al otro, pasando por alto tus propias necesidades, gustos o deseos? ¿Y cómo te has sentido luego de hacerlo?



Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

miércoles, abril 22, 2009

Yo, tú y el ambiente

Maneras de estar en el mundo



Primer modelo: CONTROL
+ En esta visión, el YO se impone sobre el TÚ. 
+ Se hace lo que YO digo, como YO lo digo, cuando YO lo digo. YO controlo.
+ Importa más mi visión que la del otro. 
+ Importan más mis necesidades que las del otro.
+ El otro, TÚ, debe adaptarse a mis necesidades para que esta “relación” pueda marchar.






Segundo modelo: MANIPULACIÓN
+ En esta visión, el TÚ se impone sobre el YO. 
+ Se hace lo que TÚ dices, como TÚ  lo dices, cuando TÚ lo dices. 
+ Aparentemente, TÚ tienes el control. Y también puede ser que el YO va llevando la cuenta exacta, para luego pasar la factura sobre esta vinculación.
+ En este esquema, Importa más tú visión que la mía. 
+ Tus necesidades se superponen sobre las mías.
+ Para que esta relación “funcione”, YO debo –aparentemente- postergar mis necesidades por ti.





Tercer modelo: SIN LÍMITES
+ Los que forman esta relación no saben dónde comienzan sus derechos o deberes, ni dónde finalizan. No hay límites.
+ Lo que impera es lo que suceda. Pareciera que cualquier cosa funciona para los dos.
+ No están claras ni especificadas las necesidades de los integrantes de esta relación.
+ Desde afuera, parece que a ambos les gusta lo mismo, hacen lo mismo, tienen las mismas ganas, metas y objetivos. Dentro, nadie sabe bien dónde está parado ni cuáles son las reglas del juego.
+ La relación puede finalizar en el momento exacto en que a alguno de los dos se le ocurra colocar el primer límite.



Cuarto modelo: LÍMITES CLAROS Y SANOS
+ Éste, parece el modelo más “sano” y funcional de estar en el mundo. Hay un límite claro entre el YO, el TÚ y el AMBIENTE.
+ Cada quien sabe cuál es su lugar, qué esperan de él, qué espera él del otro. Incluso, ambos toman en cuenta al contexto o al exterior, para tomar sus decisiones.
+ No se hace ni lo que yo quiero, ni que lo que tú quieres, sino logramos llegar a un punto medio que ambos queremos y que además se adaptar al ambiente.


Para reflexionar:
¿Con cuál de los modelos te sientes identificado?
¿En cuál de los modelos ubicarías a tu pareja?
¿Te gusta el modelo que tienes o deseas cambiarlo?
¿Sabes cómo puedes hacer para poner límites sanos?

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

lunes, abril 13, 2009

La Pareja y el morral















Una mujer, luego de pasar un tiempo sin pareja, conoce a dos hombres: A y B. El “A” parece tener todas las cualidades “buenas” que ellos “deben tener”: es soltero, tiene una buena posición económica, está disponible para ella, es cariñoso, de buena familia. El “B”, pareciera cargar una mochila más grande: tiene un hijo, una ex mujer y algunos problemas sin resolver.

Ambos hombres están interesados en la mujer. Ahora es ella la que tiene que decidir. 

Por buenas o por malas, ella se siente atraída por el hombre “B”. Ella se cuestiona la razón de su elección. Pregunta: ¿Qué me pasa? ¿Qué pasa que no elijo al que pareciera estar “mejor”?

Trato de responder a sus interrogantes con el siguiente ejemplo:

Imagina que vas subiendo una montaña, rodeada de otros escaladores como tú. Cada uno de ellos, incluyéndote, tiene su velocidad, su ritmo, su tiempo, según la mochila que carga y si propia capacidad física.

Los que van más rápido que tú y con menos peso, te pasan y te dejan atrás en la escalada. 

Los que llevan más peso, van más lento que tú. Así que eres capaz de pasarlos y dejarlos atrás.

Entonces, ¿Quién queda a tu lado? ¿Con quién subes la montaña? ¿Quién puede ser tu compañero en esta aventura? 

Respuesta simple: quien lleva el mismo peso que tú y tiene una capacidad física a la tuya.

Así que la próxima vez que veas a la pareja que escogiste, mira su morral, quizá es más parecido al tuyo de lo que imaginas. Sólo puedes escoger a alguien parecido a ti, aunque no lo creas. O a alguien que tiene algo para mostrarte de su propia mochila que quizá aún no has podido descubrir de la tuya.

La mujer se fue reflexionando sobre su propio morral y sus elecciones de pareja.


Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

domingo, abril 05, 2009

Los tres círculos


Tengo la idea de que la vida de una persona está formada por tres círculos principales: Yo, la pareja y la familia.

En el Yo, está inmerso mi profesión, mis deseos y necesidades más personales e íntimas, mis gustos, mis estudios, mis pasiones, lo que me contiene, mis metas. Es un círculo en el que estoy solo o sola.

En el de la pareja, estamos los dos. Yo y mi pareja. Allí se encuentran nuestros planes juntos, el proyecto de vida que tenemos, nuestro espacio, el amor, el sexo, la intimidad, los sueños de dos. Es un espacio para dos.

El tercero es el de la familia. Allí estamos todos. Los hijos, padres, suegros, hermanos, cuñadas y cuñados. Es nuestro espacio como conjunto. Aquí están papá, mamá e hijos, además de otros miembros del sistema.

Si se puede definir un ideal, éste sería que los tres círculos estén equilibrados, es decir, que podamos distribuir nuestro tiempo y energía entre todos.

Sin embargo, no siempre es así. Muchos problemas de la persona, de las parejas y de las familias, pueden estar vinculados a la repartición que una persona hace entre estos tres aspectos que son importantes y valiosos por separado y que juntos, son los que hacen que el individuo se sienta en equilibrio y tranquilidad o no.

La invitación es a que te fijes en tus propios círculos:
• ¿Cómo están conformados? ¿Qué hay dentro? ¿Te gusta lo que tienen?
• ¿Cómo es la distribución de tu tiempo y dedicación entre ellos? ¿Hay alguno al que le dediques más tiempo?
• ¿Te gusta la manera en la que están distribuidos tus círculos en este momento?
• ¿Quisieras mantenerlo así o desearías cambiarlo?
• Si quieres modificar algo, ¿Qué sería? ¿Qué necesitas hacer para que esto ocurra?

Tomar conciencia de tus propios círculos, quizá te ayude a hacer algunos cambios para estar un poco mejor.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

domingo, marzo 29, 2009

La herida del abandono

Todas las personas tenemos una herida de abandono impresa en nuestro organismo. Bien sea porque mi mamá no estuvo presente en mi infancia, mi papá murió cuando yo era muy pequeña, mis padres tuvieron que irse de viaje y me dejaron con mis abuelos, crecí separada de mis hermanos, etc.

Esta es una herida, que si no se sana, late durante toda la existencia como si hubiera sucedido ayer. Y cuando aparece alguna amenaza de posible dolor, la cicatriz cobra vida y vuelve la sensación de malestar.

Ante la posibilidad del sufrimiento, y como el individuo no quiere pasar por la sensación triste otra vez, pueden haber tres salidas: huir, paralizarse o pelear.

Cuando huyo, generalmente la persona abandona antes de que lo abandonen. Hay una fantasía de que lo pueden dejar (esto aplica para el trabajo, relaciones, familia, pareja), entonces prefiere ser él quien deje el vínculo, pensando que así no sufrirá. Sin darse cuenta, que de la misma forma, se lo pasa mal. La herida sigue viva.

Si se paraliza, es como si quedara congelado. No sabe qué hacer. Escoge no hacer, creyendo que así estará a salvo. Y la herida sigue viva.

Cuando pelea, desde su dolor se enfrenta al otro. Vienen los conflictos, no sabe cómo o por qué e igualmente lo hace. Se enfrenta con su “oponente” desde su herida. Tratando de que el otro sienta al menos un poco de esa sensación que tiene en su cuerpo. ¿Y la herida? Sigue viva.

Para sanar la herida, hay que trabajarla, mirarla, reconocerla, asentir a ella, a la historia, al pasado, a lo que fue como fue, sin pretender cambiar nada. Solo así, mi encuentro con el mundo podrá ser un poquito diferente.


Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

viernes, marzo 20, 2009

¿Cuáles son tus sueños?


¿Eres de lo que quiere ganarse la lotería y aún no compras el ticket? ¿Deseas viajar a Europa y aún no has averiguado cuánto cuesta el boleto? ¿Sueñas con ser un escritor famoso y aún no escribes la primera palabra de tu novela?
Alguna vez escuché la siguiente frase: “Las cosas materiales se crean dos veces, cuando las piensas y cuando las logras”. Antes de llegar a la meta es necesario comenzar a la carrera. Y antes de comenzar, es necesario plantearse la meta, el objetivo, el sueño, como quieras llamarlo.

Hace pocos días conversaba con unos amigos. Hablábamos de los sueños. Cuando les pregunté sobre lo que cada uno deseaba lograr, el silencio se hizo presente en la mesa. Parecía que no tenían sueños. Entonces, ¿cómo llegar a la meta si ni siquiera nos hemos planteado una?

En este punto es cuando caben las preguntas: ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué deseas lograr en los próximos meses, en un año, en dos años? ¿Qué necesitas para lograrlo?
Vayamos por partes. En primer lugar, haz una lista de metas. Pueden ser personales, profesionales o familiares. No hay límites. Imagina todas esas cosas que quieres hacer, tener, alcanzar o lograr.

Una vez que tengas esta lista, escoge uno de los objetivos, el que desees. Cierra tus ojos, concéntrate en él, e imagina que ya alcanzaste esta meta. Fíjate desde esta visualización qué miras, qué escuchas y qué sientes una vez que la lograste. ¿Se siente bien? ¿Es agradable? ¿Es lo que imaginabas? ¿Te gusta?



Del sueño al logro

Ya diste el primer paso. Tienes un objetivo y lo visualizaste. Ahora viene la segunda parte: llevarlo a cabo. ¿Cómo?

Una vez tengas esta meta clara, te propongo lo siguiente:
• Enúncialo de manera positiva. Ir hacia lo que quieres.
• Asume tu responsabilidad en el objetivo. Haz que el logro dependa de ti. Si lo dejas en manos de un tercero o de otros, es como si dijeras con tus actos que no puedes lograrlo.
• Fíjate límites de tiempo. Y sé realista con este punto. Es mejor lograr dos pasos en tres meses que ninguno en un mes.
• Fíjate con qué recursos cuentas para llegar a la meta.
• Observa si te motiva lo suficiente o si necesitas algo más para comenzar este proyecto.

Lo demás es trabajar por alcanzar la meta. Mover tus recursos para llegar al objetivo. Y luego: a celebrar y a comenzar otra carrera.

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

martes, marzo 17, 2009

El duelo y el vaso roto


¿A quién no se le ha roto un vaso de vidrio alguna vez en su vida?
¿A quién no se le ha roto el corazón alguna vez en su vida?

¿En qué se parece un corazón roto a un vaso roto?

Todos los seres humanos pasan por algún momento doloroso. Perder a un ser amado, un objeto importante, quedarse sin un trabajo, puede generar mucho dolor. Esta experiencia, incluso, puede parecer inmanejable.
En esos instantes pueden surgir algunas preguntas: ¿Cuánto tiempo durará mi duelo? ¿En qué momento sabré que superé el dolor? ¿Cuándo se me va a pasar esto?

Haciendo una analogía, el duelo es parecido a cuando se quiebra un vaso de vidrio.

En un primer momento puede haber sorpresa, miedo y un no saber qué hacer.

Luego, viene el proceso de ir recogiendo, cuidadosamente, los pedazos más grandes. Tratando de no cortarnos o hacernos daño.

Después, los trozos más pequeños. Cada quien con su técnica y estilo. Siempre con cuidado para no herirnos.

Lo curioso de un vaso de vidrio roto, es que por más que te esmeres en recolectar todos los pedazos, hay algunos que quedan por allí. Y quizá más tarde, cuando ya casi te olvidaste de este recipiente que se fue de tus manos, aparece un minúsculo vidrio que puede hacerte revivir ese hecho. E incluso, quizá puedas cortarte.

Del mismo modo, sucede con los duelos. A veces podemos creer que ya pasó el dolor y algún pequeño acontecimiento puede revivir algo del malestar experimentado, así como sucede con los pedazos de vidrio más pequeños.

Saber esto no aminora el pesar. Y sin embargo, puede hacerte ver que solo el tiempo hará que esos pequeños trozos de vidrio desaparezcan completamente, de tal manera que el dolor, lo haga también.

Si quieres concertar una cita o te interesa tratar algún tema en particular, me puedes contactar a través del siguiente número de teléfono: 15-63649171 o a través del correo electrónico: raizaramirez@gmail.com

Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares

viernes, marzo 06, 2009

Emociones embotelladas



Imagínate una botella llena de refresco. Ahora imagina que ese recipiente está cerrado y lleno hasta la mitad. Ahora piensa que, por el momento, no puedes abrirlo y se cae al piso. El contenido se bate, se mueve.

¿Qué pasa si abres la botella rápidamente? Probablemente, el líquido se desborde y moje todo a su alrededor, incluyéndote a ti.

¿Qué pasa si, por el contrario, la abres poco a poco, dándole tiempo al contenido, dejando que las burbujas suban y vuelvan a bajar?

Algo parecido a este ejemplo pasa con tus emociones. Tus sensaciones y sentimientos están allí, en ti, contenidos como el refresco dentro de la botella.

Si los vives, los sientes, los dejas estar y los dejas manifestarse abiertamente, es probable que no haya problemas o no te sientas mal. Es como si cuando sintieras la necesidad, abrieras la botella y sirvieras parte del líquido en un vaso. Es lo más sano y lo que necesita tu organismo.

Si no vives tus sensaciones o te niegas a experimentarlas es como si tuvieras ese líquido encerrado en esa botella. Contenido en tu organismo. Con la tapa de la botella cerrada. Nada entra y nada sale.

Cuando la botella cae al piso y el líquido es batido por el movimiento, es como cuando algún acontecimiento externo te moviliza. Algo te pasa por dentro, te duele o te alegra, te emociona, palpita el corazón.

Es allí cuando tienes dos opciones: abrir la botella rápida o lentamente.

Cuando abres la botella rápidamente es cuando sacas esa emoción que ha estado contenida por un tiempo de una manera abrupta. Es como si cobraras un retroactivo emocional. Y todo queda mojado por el líquido. Lo difícil puede ser recogerlo y que las cosas vuelvan a estar como antes.

¿Cuál es la invitación? Pues a estar en contacto con las emociones y sensaciones que están dentro de esa botella que te pertenece. Y cuando se movilice ese líquido, puedas abrirla poco a poco, parte irle dando lugar al sentimiento.


Autor del texto:
Lic. Raiza Ramírez
Psicoterapeuta Gestáltica y Terapeuta en Constelaciones Familiares





Qué es Bebé Gestalt

Mamá y Papá: el principio de todo.

Mamá y Papá: el principio de todo.
La vida viene de mamá y papá. Y yo, como hijo soy 50% mamá y 50% papá. Estoy conectado una suerte de “hilos invisibles” a ellos y a los que vinieron antes que ellos y que hicieron posible mi vida. A donde me mueva y vaya, los hilos van conmigo. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Neurótico yo?

¿Neurótico yo?
Fritz Perls, creador de la Terapia Gestáltica, escribió que todos los seres humanos somos neuróticos. Esta aseveración quizá puede resultar antipática para algunos, ¿cómo es posible esto? A continuación podrás leer algunas pistas que te ayudarán a saber si eres neurótico o no. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Llueve o hace sol?

¿Llueve o hace sol?
Si se pudiera hablar de un “ideal”, sería el siguiente: tener el paraguas a la mano, estar pendiente del tiempo y probar. A veces será el momento de abrirlo porque el cielo anuncia tormenta y otras veces de cerrarlo pues el sol está resplandeciente. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

La pareja y el morral

La pareja y el morral
Una mujer, luego de pasar un tiempo sin pareja, conoce a dos hombres: A y B. El “A” parece tener todas las cualidades “buenas” que ellos “deben tener”: es soltero, tiene una buena posición económica, está disponible para ella, es cariñoso, de buena familia. El “B”, pareciera cargar una mochila más grande: tiene un hijo, una ex mujer y algunos problemas sin resolver. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

La empresa de un solo empleado

La empresa de un solo empleado
Por muchos años esta mujer tuvo y mantuvo una empresa de múltiples empleados. Estaba tan atareada con sus ocupaciones que se olvidó de ella misma. A veces no se pagaba el sueldo, hubo años en los que no vio utilidades. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)